La iniciativa, recientemente aprobada por el Congreso, incorpora herramientas para enfrentar hechos de violencia en establecimientos educacionales. Desde la educación, especialistas plantean que las medidas de control deben ir acompañadas de acciones formativas que fortalezcan la confianza, la participación y la resolución pacífica de conflictos.

 

La aprobación del proyecto Escuelas Protegidas por parte del Congreso abrió un nuevo debate sobre cómo enfrentar la violencia al interior de los establecimientos educacionales. La iniciativa, que ahora deberá ser revisada por el Tribunal Constitucional antes de convertirse en ley, contempla medidas orientadas a fortalecer la seguridad de las comunidades escolares, entre ellas la revisión de mochilas y la posibilidad de requerir la intervención de las policías en situaciones específicas.

El proyecto surge en un contexto marcado por el aumento de episodios de violencia en distintos establecimientos del país, fenómeno que ha generado preocupación entre docentes, estudiantes, apoderados y autoridades. Si bien la iniciativa busca entregar nuevas herramientas para prevenir situaciones de riesgo y resguardar la integridad física y psicológica de quienes forman parte de las comunidades educativas, especialistas señalan que el desafío también pasa por fortalecer la convivencia escolar desde una mirada formativa.

El académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Ricardo Cáceres, explicó que garantizar condiciones de seguridad es una responsabilidad fundamental, pero advirtió que la convivencia escolar no puede abordarse exclusivamente desde una lógica de control.

“La violencia escolar es un fenómeno complejo que expresa tensiones sociales, emocionales, culturales y relacionales que atraviesan la vida de las escuelas. Por ello, si bien las medidas de protección pueden contribuir a enfrentar situaciones críticas, su impacto será limitado si no se acompañan de estrategias formativas orientadas al fortalecimiento de los vínculos, la participación y el sentido de comunidad”, señaló.

Según el especialista, la escuela cumple un rol que va más allá de la protección física de sus integrantes, ya que constituye un espacio donde niños, niñas y adolescentes aprenden a relacionarse con otros, resolver diferencias y construir formas democráticas de convivencia.

En relación con medidas como la revisión de pertenencias o la participación de fuerzas policiales, Cáceres sostuvo que uno de los principales desafíos será compatibilizar la seguridad con la construcción de ambientes de confianza.

“Las escuelas funcionan sobre la base de relaciones de confianza. Cuando los estudiantes perciben que son considerados potenciales amenazas antes que sujetos de derechos y aprendizaje, existe el riesgo de debilitar el sentido de pertenencia y la legitimidad de las normas escolares”, afirmó.

Asimismo, indicó que la intervención policial debe entenderse como un recurso excepcional y no como una práctica habitual dentro de los establecimientos educacionales. En esa línea, destacó la importancia de resguardar el rol pedagógico de los docentes, quienes deben mantenerse como mediadores y orientadores en los procesos de convivencia escolar.

Para abordar la violencia de manera integral, el Dr. en Educación, enfatizó la necesidad de fortalecer estrategias preventivas y formativas. Entre ellas, destacó la educación socioemocional, el desarrollo de habilidades para la resolución pacífica de conflictos, la participación estudiantil en la construcción de acuerdos de convivencia y la implementación de prácticas restaurativas y espacios de diálogo.

“Los conflictos son inherentes a toda convivencia humana; el desafío educativo no consiste en eliminarlos, sino en aprender a gestionarlos de manera constructiva”, explicó.

El especialista también relevó la importancia de promover la inclusión y el respeto por la diversidad dentro de las comunidades educativas, así como fortalecer el trabajo conjunto entre escuelas, familias y actores del entorno.

Finalmente, planteó que la construcción de entornos seguros requiere una mirada integral que combine medidas de protección con acciones orientadas al desarrollo de relaciones saludables y respetuosas. “Una escuela segura no es aquella que dispone de más mecanismos de vigilancia, sino aquella que logra construir relaciones de confianza, reconocimiento y corresponsabilidad entre todos sus integrantes”, concluyó.

Google News Portal Educa
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Educa