Director del Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM), Dr. Francisco Cereceda comentó que gracias a las mediciones se podrá saber qué sucede con el Black Carbon, uno de los contaminantes que causan el calentamiento global.

Como “sumamente interesantes e inéditas” calificó el director del Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María, profesor Dr. Francisco Cereceda, las proyecciones del trabajo realizado durante el verano junto a la Expedición Científica Antártica (ECA 59).

Gracias a estas mediciones, se podrá conocer lo que está sucediendo en términos de la concentración de Black Carbon (BC), uno de los contaminantes responsables del cambio climático, así como de otros gaseosos y aerosoles en general. De igual manera, se realizaron mediciones del albedo (porcentaje de radiación que una superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre ella) y del forzamiento radiativo en parte del polo sur.

Lo anterior es relevante, según precisó el académico, debido a que “la Antártica está tele conectada con el resto del mundo por lo que saber lo que ocurre en ese lugar, es trascendental para entender qué está pasando y pasará a futuro en el sistema climático mundial”.

El Dr. Francisco Cereceda viajó al territorio antártico junto al glaciólogo e investigador asociado al CETAM, Dr. Gonzalo Barcaza, siendo uno de los objetivos de la travesía lograr una caracterización de los aerosoles atmosféricos, así como de la deposición de estos aerosoles en nieve (BC y polvo mineral), lo que es relativamente nuevo en la Antártica. No hay monitoreo sistemático de este tipo de contaminantes y sus efectos en la Antártica, solo hay algunos esfuerzos puntuales en algunas bases y en el pasado”, sostuvo el director del Centro.

Una de las razones por la falta de estudios en esta área – explicó el Dr. Cereceda – es la dificultad y las complicaciones logísticas de realizar este tipo de monitoreo, añadiendo que la investigación en el sector este de la Península Antártica, “es realmente inédita y estamos muy expectantes de cuáles van a ser los resultados que se encontrarán, ya que podremos compararlo con los que hemos obtenidos en el pasado de nuestras mismas mediciones, hace unos 10 años atrás».

Agregó que, según la información que han revisado en la literatura, “esta es la primera vez también que se mide BC en la atmósfera y en tiempo real en esta parte de la Antártica; nosotros mismos hace 10 años -en nuestra anterior expedición- exploramos el sector oeste de la Península y no contábamos con esta tecnología de medición, por lo que estos resultados sin duda serán muy atractivos para la comunidad científica nacional e internacional».

Actividades

En cuanto a las actividades que efectuaron durante el viaje, el Dr. Gonzalo Barcaza indicó que “recopilamos muestras de nieve en todos los puntos que teníamos planeados. En tres de ellos tomamos muestras de hielo, en una ocasión directamente desde un témpano de hielo flotante por medio de un bote zodiac en las cercanías de la costa, algo realmente inédito. Esto lo realizamos porque no se podía desembarcar en la costa por el oleaje y, por eso, debimos cambiar nuestro plan inicial y tomar muestras de hielo en vez de nieve desde este iceberg”.

En este aspecto, el Director de CETAM contó que se instaló una estación de monitoreo de calidad del aire y meteorología en la cubierta del rompehielos Betanzos, buque en que realizaron la expedición y también al bajar a tierra en los diferentes sitios de monitoreo para recolectar muestras de nieve. La transecta de este año se desarrolló en la parte este de la Península Antártica, el lado más sensible y afectado por el cambio climático, que ya ha experimentado un aumento de temperatura cercano de a los +2°C”.

Nueva expedición

En relación a los siguientes pasos a seguir en el proyecto, el Dr. Francisco Cereceda detalló que «esperamos el próximo año realizar una expedición científica en el lado sur-oeste de la península Antártica, el lado más estudiado y que tiene mayor contaminación, como ya se ha mencionado. Por lo que podremos comparar los resultados de la ECA59 con los de la próxima ECA 60 -el año 2024 y 2025-con nuestros propios resultados obtenidos en algunos de los mismos puntos que visitaremos, como la Base O´Higgins y la Base Yelcho, hace 10 años para determinar y evaluar si, efectivamente la presencia de los contaminantes observados anteriormente, ha aumentado o disminuido en el tiempo».

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