Vincular los conocimientos adquiridos en el aula y laboratorio con necesidades reales del territorio es el objetivo del trabajo que estudiantes de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) desarrollarán durante el segundo semestre en el Humedal Rayencura, ubicado en Talcamávida, Región del Biobío.

La iniciativa se realiza bajo la metodología de Aprendizaje + Servicio (A+S), en el marco del curso Química del Agua, y contempla un trabajo colaborativo entre estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias UCSC y la Red de Humedales del Biobío. El proyecto lleva por nombre “Diagnóstico Fisicoquímico del Humedal Rayencura: Una Experiencia de Aprendizaje + Servicio en Química del Agua”.

El trabajo es ejecutado junto a las académicas Francisca Valenzuela y Emma Cascales y permitirá que las y los estudiantes trabajen directamente con muestras de agua provenientes del sector. A través de esta experiencia se determinarán parámetros fundamentales utilizados para evaluar la calidad del agua para la conservación de la vida acuática.

Entre los parámetros fisicoquímicos que serán analizados se encuentran temperatura, pH, turbidez, oxígeno disuelto, conductividad eléctrica y salinidad, generando información que posteriormente será compartida con el socio comunitario. De esta manera, el proceso permitirá aplicar conocimientos propios de la formación de Química Ambiental frente a una necesidad concreta del territorio.

Para Constanza Sepúlveda, estudiante de Química Ambiental UCSC, la iniciativa representa una oportunidad para generar un intercambio de conocimientos entre la comunidad y quienes se encuentran en proceso de formación profesional.

“Estamos realizando este convenio de Aprendizaje + Servicio con la Red de Humedales del Biobío para aprender en conjunto. Ellos nos entregan sus conocimientos y nosotros podemos aportar a través del análisis de los datos del humedal. Comenzaremos estudiando parámetros fisicoquímicos, todo en el marco de este curso junto a las profesoras Francisca Valenzuela y Emma Cascales”, explicó la estudiante.

Ciencia al servicio de la comunidad

El trabajo comenzó formalmente el 31 de agosto con la firma del compromiso entre la UCSC y la Red de Humedales del Biobío y vecinos del sector. La planificación contempla actividades durante todo el semestre, incluyendo muestreo y registro de datos, una visita del socio comunitario a los laboratorios de la Facultad de Ciencias UCSC y, finalmente, la presentación de los resultados obtenidos.

Para Gonzalo Alvear, Presidente del Comité encargado de la recuperación y restauración del Humedal Rayencura, la vinculación con estudiantes y el desarrollo de estudios científicos representan un aporte para el sector, pero también una oportunidad para que las nuevas generaciones adquieran experiencia práctica.

“El tema de la ciencia y de la toma de muestras siempre es importante. No es la primera vez que vienen y ojalá que esto, por lo menos a ellos, les sirva como experiencia práctica”, señaló Alvear.

El representante recordó además el fuerte vínculo histórico de la comunidad con Rayencura. Antes de su reconocimiento como humedal urbano, el lugar funcionaba como balneario y era utilizado tanto por habitantes del sector como por visitantes, constituyéndose también como un espacio relacionado con la actividad turística y económica de la localidad.

Gonzalo Alvear explicó que, con el paso de los años, la comunidad comenzó a observar transformaciones en este ecosistema. Durante el periodo de pandemia, señaló, comenzaron a notar una mayor presencia de flora y fauna en la laguna y, posteriormente, en 2021, Rayencura fue declarado humedal urbano.

Aprender desde el territorio

La metodología de Aprendizaje + Servicio busca que las y los estudiantes asuman un rol protagónico, vinculando sus aprendizajes disciplinares con desafíos y necesidades planteadas por la comunidad. En este caso, la Red de Humedales del Biobío facilitará el acceso seguro a los puntos de muestreo y acompañará a las y los estudiantes durante las actividades proyectadas en terreno.

De esta forma, el Humedal Rayencura se transforma durante este semestre en un espacio de aprendizaje fuera del aula, donde las y los futuros profesionales de Química Ambiental UCSC podrán poner en práctica herramientas de análisis y monitoreo ambiental, al mismo tiempo que generan información de interés para quienes trabajan por la recuperación y conservación de este ecosistema.

La experiencia refuerza así el vínculo entre la UCSC, la ciencia y la comunidad, permitiendo que la formación del grupo de jóvenes universitarios trascienda el laboratorio y se conecte directamente con el territorio, sus habitantes y sus desafíos ambientales.

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Equipo Prensa
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