El informe Panorama de la Educación 2026 de la OCDE reveló que 23,4% de los docentes de educación primaria y secundaria de establecimientos públicos en Chile no estaba plenamente cualificado en 2024, cifra que más que duplica el promedio de 9,1% registrado entre los países de la organización.
El antecedente vuelve a poner sobre la mesa una discusión que va más allá de contar con suficientes profesionales para cubrir las necesidades del sistema: qué preparación se exige para ingresar a Pedagogía, cómo atraer talento y qué condiciones encuentran quienes posteriormente ejercen en los establecimientos.
Andrés Barrios, director del Human Development Lab de la Universidad de los Andes (Uandes), sostiene que la preocupación se relaciona directamente con el peso que tiene el profesor en la trayectoria educativa de los estudiantes. “Sabemos que el poder tener a profesores efectivos en la sala de clase es clave y explica buenas partes tanto del logro educativo que tienen estos países, pero también de las brechas de aprendizaje que existen”, afirma.
¿Por qué elevar las exigencias para estudiar Pedagogía?
El experto plantea que Chile ha avanzado durante los últimos años en establecer requisitos para quienes buscan formarse como docentes, una dirección que, a su juicio, debiera mantenerse. “Habíamos estado avanzando en ir subiendo los requisitos necesarios para formarse como profesor”, señala.
En ese contexto, cuestiona la postergación del incremento previsto en los criterios de admisión. “Este año se decidió postergar como esta subida que estaba planificada en los criterios de formación. Y yo creo que, en el fondo, ese no es el camino”, sostiene.
Para el académico, la discusión tampoco debe reducirse a asegurar una determinada cantidad de profesionales. “Lo que necesitas no es solo cubrir el número de profesores, necesitas cubrirlos con un nivel de efectividad mínimo para que podamos lograr efectivamente que nuestros niños y jóvenes aprendan”, enfatiza.
Barrios vincula además mayores requisitos de ingreso con una mejor valoración de estas carreras. “Una de las cosas que le da prestigio a un programa es ser selectivo; también eso permite atraer más talento”, explica Barrios.
Violencia escolar y condiciones para permanecer en la profesión
Las condiciones que encuentran los profesores dentro de las comunidades educativas constituyen otro de los factores que Barrios considera relevantes.
“Cuando tú ves que hoy en día hay niveles de violencia crecientes, niveles en los que los estudiantes no ven al profesor necesariamente como una autoridad, como un modelo que tienen que respetar, se dan situaciones dentro de las salas de clase que obviamente vuelven más hostil la profesión y menos atractiva”, afirma.
En el ámbito económico, el director del Human Development Lab apunta a la estructura de la carrera docente en el sector público. Plantea que quienes muestran un buen desempeño podrían avanzar con mayor rapidez hacia mejores niveles de compensación, un cambio que, a su juicio, ayudaría tanto a atraer como a retener profesionales.
“Si pudiéramos hacer un sistema que permitiera moverse más rápido de los tramos más bajos a los más altos cuando tú estás mostrando un desempeño adecuado, eso sería atractivo tanto para atraer inicialmente a profesores como para retenerlos dentro de esta profesión”, sostiene.
Más horas de enseñanza y una dotación relativamente más joven
José Luis Contreras, director del Programa de Bachillerato de la Universidad de los Andes (Uandes), destaca otros antecedentes del informe que ayudan a dimensionar las características del cuerpo docente chileno.
“Nuestros profesores con ‘jornada completa’ (44 horas semanales) dedicaban 1.003 horas anuales a la enseñanza, en tanto que el promedio OCDE era de 710 para secundaria y 770 horas para primaria”, señala.
Contreras agrega que Chile presenta una proporción menor de profesores de 55 años o más: 17%, frente al 25% de la OCDE. El organismo identifica el envejecimiento de las dotaciones como una “presión de reemplazo inminente” en varios de sus países.
Barrios también considera necesario recuperar espacios educativos donde la labor docente sea reconocida. A su juicio, contar con comunidades en las que los profesores sean valorados y respetados es parte de las condiciones necesarias para volver más atractiva la profesión y favorecer su permanencia en el sistema.





















