Por Libertad Manzo, Líder formación continua educarchile

Es sabido que niños, niñas y adolescentes del siglo XXI tienen un uso cada vez mayor de la tecnología, en diversas formas, a las que acceden cada vez más tempranamente. Así, tanto en procesos lúdicos como de socialización, internet es un elemento que media gran parte de sus espacios, interacciones y vínculos.

Dado lo anterior, y específicamente a partir de la pandemia, el mundo educativo ha debido incrementar el uso de herramientas y recursos digitales para llevar a cabo los procesos de enseñanza y aprendizaje, debiendo adaptar dinámicas que tradicionalmente han sido presenciales a un espacio de conexión a distancia.

Si bien el gran esfuerzo de las comunidades educativas; directivos, docentes, estudiantes y apoderados, ha redundado en que muchos de estos procesos se hayan podido implementar de forma exitosa, las competencias requeridas para un buen uso de las herramientas digitales y las formas de relación que se establecen a partir de ellas requieren competencias diversas que no siempre se encuentran presentes en los usuarios, lo que, sumado a un mayor tiempo de exposición a las pantallas, ha incrementado algunos riesgos, tales como el ciberacoso.

Durante los meses de octubre y diciembre de 2021 la Superintendencia de Educación realizó la cuarta versión de la Encuesta de Participación Ciudadana “Juntos frente al ciberacoso y la violencia digital”, constatando que más de un 22% de las y los estudiantes ha sido víctima de este tipo de situaciones. Aún más preocupante son los resultados de la Encuesta Ciberacoso y Salud Mental Juvenil implementada por el Ministerio Secretaría General de Gobierno y la Fundación Katy Summer (2021), que señalan que frente a estas situaciones la principal reacción de las víctimas es hacerse daño a sí mismas (47%) o paralizarse (41%), lo que  da cuenta de los graves efectos y escasas posibilidades de apoyo, contención y resolución a las que acceden quienes viven estos hechos.

Estos datos, junto a otros hechos de gran cobertura mediática y a la observación de interacciones en redes sociales como Twitter, evidencian un escenario preocupante que debemos asumir y transformar, desde los diversos roles que nos convocan, para construir una cultura de buen trato en todos los espacios en que nos desenvolvemos, pero sobre todo en los establecimientos educativos, en que se pueden desarrollar tempranamente habilidades y herramientas que permitan sostener valores y conductas esenciales para la vida en comunidad y para el tipo de actores que nuestra sociedad requiere.

Por esto resulta indispensable para las comunidades educativas abordar activamente, no sólo de manera declarativa, el desafío de formar estudiantes con perspectiva y habilidades para desenvolverse constructivamente con otros en diversos espacios y contextos, tanto presenciales como digitales, ejerciendo sus derechos con responsabilidad. A  su vez, siendo capaces de reconocer al otro como un sujeto válido con legítimas diferencias y haciéndose parte de la solución frente a situaciones de violencia de cualquier índole.

En este desafío se hace necesaria una formación docente que proporcione herramientas para realizar un trabajo formativo con los estudiantes, orientado a modos de convivir respetuosos, inclusivos, participativos y dialogantes, acción que impulsamos desde educarchile dentro de nuestra oferta formativa gratuita con el apoyo de diversas instituciones que tienen la misma convicción. Este reto que se nos presenta hoy es una tarea que sin duda  debemos emprender todos quienes nos sentimos convocados a construir un mundo mejor en el que habitar y una democracia real que permita el desarrollo integral y el bienestar de todos sus integrantes.

 

Google News Portal Educa
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Educa

Colegio Atesora Online 2024 1200x450