La iniciativa «Ecosistemas Territoriales de Bienestar», impulsada por Fundación Kiri junto a Grupo Educativo NeuroUC, Fundación Mustakis y Fundación Impúlsate, ampliará este año su implementación desde cuatro a doce establecimientos educacionales, con el objetivo de fortalecer el bienestar socioemocional de estudiantes mediante el acompañamiento a docentes y equipos directivos.
Tras una primera etapa de pilotaje desarrollada durante 2025 en cuatro establecimientosd e San Carlos y Temuco, el proyecto colaborativo iniciará una nueva fase que permitirá ampliar su alcance a doce establecimientos educacionales de las regiones de La Araucanía y Ñuble, beneficiando a más de 1.400 estudiantes y fortaleciendo el trabajo de 74 docentes y 15 integrantes de equipos directivos.
El proyecto fue uno de las ganadoras del Fondo Efecto Colectivo, alianza liderada por Fundación ReImagina con el apoyo de BHP Foundation y el patrocinio del Ministerio de Educación y la UNESCO, que busca impulsar soluciones innovadoras para transformar la educación pública en Chile.
Este 2026, la iniciativa sumará ocho nuevas comunidades educativas en Bulnes, Loncoche, Gorbea, Temuco, Victoria y el Servicio Local de Educación Pública Costa Araucanía. Con ello, alcanzará un total de doce escuelas con un índice de vulnerabilidad promedio de 93,8%.
El foco de «Ecosistemas Territoriales de Bienestar» está en fortalecer las habilidades socioemocionales dentro de la jornada escolar a través de un marco pedagógico diseñado especialmente para los talleres de Jornada Escolar Completa (JEC). Para ello, promueve que los docentes incorporen de manera sistemática rituales de inicio y cierre, actividades socioemocionales y espacios de reflexión con sus estudiantes, entre otras dinámicas.
Uno de los aspectos distintivos de la iniciativa es su modelo de acompañamiento docente. En lugar de capacitaciones aisladas, los profesores reciben observaciones de aula y retroalimentación permanente por parte de formadores especializados de Fundación Kiri, quienes trabajan junto a cada docente para identificar fortalezas, oportunidades de mejora y avanzar de acuerdo con las necesidades de cada contexto escolar.
«Nuestro desafío no es solo desarrollar buenas experiencias, sino construir un modelo que pueda sostenerse en el tiempo y ser replicado en distintos territorios. El bienestar socioemocional debe transformarse en una dimensión estructural de la educación y no depender únicamente de proyectos puntuales», señala Florencia Álamos, directora ejecutiva y cofundadora de Fundación Kiri.
Con esta nueva etapa, el proyecto también continuará perfeccionando un marco pedagógico escalable que permita integrar de forma progresiva estrategias de aprendizaje socioemocional en establecimientos educacionales con altos índices de vulnerabilidad, fortaleciendo tanto el bienestar de los estudiantes como las capacidades de los equipos docentes.





















