El fomento de una mayor cultura de montaña fue uno de los grandes protagonistas en este seminario que reunió a más de 70 especialistas del sector público, privado y la academia, y donde se analizaron las brechas y oportunidades que hoy existen para fomentar un mejor acceso a la montaña en Chile.

Por Camila Silva Galdames.

En la ciudad de Santiago, la Universidad Adolfo Ibáñez y la Asociación Parque Cordillera realizaron el seminario “Acceso a la montaña en Chile: cerrar brechas, abrir caminos”, una instancia que -con más de 70 asistentes- buscó dialogar sobre el acceso que hoy existe a la montaña en Chile y cómo promover un sistema nacional más coordinado y menos aislado.

Pocas capitales del mundo tienen una relación tan estrecha con la montaña como Santiago. Frente a esto, Claudio Seebach, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI, expresó que, en este primer seminario, se buscó “analizar qué podemos hacer para que una ciudad capital de montaña esté más conectada con todo lo que la rodea y dar más acceso a ella”. Asimismo, relevó que “en la medida que conocemos la montaña y la naturaleza, la amamos y la cuidamos” relevando el rol de la conservación y educación ambiental. 

La jornada también contó con un interesante panel de conversación, con especialistas del sector público, privado y la academia, y la moderación de María Paz Acuña Ruz y Tomás Folch, académicos UAI. En esta línea, María Paz, planteó que, a pesar de que miles de personas acceden a las montañas, “Chile no cuenta con un sistema que garantice y gestione de manera integral el acceso responsable a estos territorios y esa ausencia tiene consecuencias: genera incertidumbre a quienes buscan acceder a la naturaleza; desafíos para propietarios y administradores de terrenos; dificultades para la gestión pública; y una creciente presión sobre ecosistemas que muchas veces reciben visitantes sin contar con infraestructura, información o mecanismos adecuados de gestión”.

Durante los últimos años esta discusión ha cobrado fuerza en Chile, especialmente a partir del proyecto de ley Juan Pablo Mohr. Pero más allá del debate legislativo, la pregunta que convocó al panel fue más amplia: ¿Qué falta para transitar de accesos aislados a un verdadero sistema de acceso responsable a la montaña?”. 

Por su parte, Federico Scheuch, gerente de Andes Santiago comentó que el objetivo es posicionar a Santiago como la capital latinoamericana de turismo y para ello “necesitamos generar una cultura de montaña (…) y debe existir una oferta integral y de calidad donde las personas no solo visiten las distintas montañas por separado”.

Desde la academia también participó Cynnamon Dobbs, investigadora del Centro de Estudios Territoriales Universidad de Los Andes, quien expresó que “lo mínimo es la preservación del hábitat y para ello los visitantes deben tener un buen comportamiento de montaña, donde es clave primero generar conciencia”, mientras que Luis Valenzuela, director del Centro de Inteligencia Territorial UAI, agregó que “el desafío es cómo urbanizamos el acceso a la montaña (…) cómo mantenemos un lugar prístino sabiendo que no puede seguir prístino”. 

Santiago Flores, encargado de estrategia y desarrollo de la Asociación Parque Cordillera, estuvo de acuerdo en la relevancia de crear una cultura de montaña, sin embargo, explicó que también es clave avanzar en otras brechas: “Primero, generar una gobernanza, donde Chile es un país extenso donde cada latitud tiene sus propias complejidades y donde existe una dualidad entre la normativa de terrenos urbanos y rurales; segundo, generar un buen sistema de evidencia, pues existe mucha experiencia aislada y data suelta que necesitamos compaginar y aunar en un relato que podamos ver juntos”.

Flores además comentó “somos optimistas y creemos que -como país- podemos desarrollar un sistema de acceso a la montaña pero, para ello, es muy importante una metodología y la organización entre los distintos actores”, donde se incluyen tanto los parques nacionales como los terrenos y bienes privados. Además, agregó que, desde Parque Cordillera buscan “ser un laboratorio Metropolitano que permita construir un sistema de evidencia y nos ayude a escalar y hacer pilotos serios para que, cuando la ley deba madurar, tenga más evidencia para un sistema robusto”.

Como parte del análisis los especialistas mencionaron que se requiere información, planificación, infraestructura, coordinación institucional y una cultura de uso responsable. 

Finalmente, la experiencia que hoy posee Chile en materia de montaña también tiene alcances internacionales y así lo relevó Gabriel Arancibia, encargado de energía, medio ambiente y minería de la Embajada Británica en Santiago, quien -en representación del Embajador- expresó que a futuro “el objetivo es abrir un canal de trabajo para los próximos años asociado a lo que se está realizando en la montaña y en Chile en materia de medio ambiente y conservación”. 

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Equipo Prensa
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