Durante el Campeonato Nacional Interclubes de Clavados, organizado por la Federación Chilena de Deportes Acuáticos (FECHIDA) y disputado este fin de semana en el Complejo Acuático Kristel Köbrich del Estadio Nacional, apareció un campeón inesperado. Se trató de Lucas Burboa, quien con ocho años debutaba en el grupo D de la categoría Avanzados, donde podían competir niños de hasta 11. A pesar de la diferencia de edad, terminó primero.

“Cuando supe que había ganado sentí que el corazón latía a mil por hora, fue una sorpresa gigante”, confiesa el estudiante de Colegio Mayor Peñalolén, que completó seis saltos para terminar al frente de la clasificación. “Me tenía confianza, pero al principio ni sabía que podían competir niños más grandes, fue bacán”, sigue él, para reconocer que intentó tomarse la jornada como “si fuera un entrenamiento más”.

Sus padres, Jair Burboa y Bárbara Abud, admiten que no proyectaban un primer lugar justamente porque Lucas acababa de dar el salto desde el nivel Novicio. “Siendo muy sinceros, no lo esperábamos”, reconocen. “Ver que terminó como campeón fue una sorpresa maravillosa. Lo vivimos con muchísima emoción, estábamos en la galería con la familia y la pelea por el primer lugar estuvo ajustadísima hasta el final”, relatan.

De hecho, Lucas tuvo que venir desde atrás para consagrarse campeón. “Lo dio vuelta en los últimos dos saltos”, comentan sus padres. En esa parte decisiva de la competencia ejecutó intentos de mayor exigencia técnica y consiguió 137,65 puntos en total, suficientes para alcanzar el título. “Los últimos saltos fueron un mortal y medio y un mortal con medio giro. Le salieron espectaculares, no tuvo fallas”, sostienen orgullosos los padres.

La historia de Lucas con los clavados comenzó recién en marzo de 2025. Su llegada a la disciplina nació en Colegio Mayor Peñalolén, cuando sus profesores notaron sus aptitudes físicas y sugirieron a la familia que probara la disciplina. Poco después empezó a entrenar con Maite, su hermana melliza, con quien primero formó parte del Club Ironswim y luego del programa “Promesas Chile”.

Según establecen los padres, el título de Lucas, viene a confirmar que “el esfuerzo ha rendido frutos”. Aunque nada ha sido fácil: entre la práctica de clavados y de gimnasia artística, disciplina que también práctica competitivamente, el niño acumula casi 30 horas de actividad deportiva cada semana. “Compatibilizar todo requiere un nivel de esfuerzo familiar gigante”, explican ellos, quienes destacan que se apoyan en su colegio para cumplir con los deberes deportivos y académicos.

Para Lucas, nada de lo que hace es una obligación, sino un gusto. “Disfruto mucho los clavados, lo que más me gusta es aprender saltos nuevos”, sostiene, para precisar que “me encanta la sensación de caer al agua”. En ese camino menciona el apoyo de Maite, sus padres y sus entrenadores, quienes, asegura, le entregan “ánimo y confianza” para continuar. “Mi sueño es seguir mejorando para el próximo campeonato y lanzarme desde los tres metros”, proyecta el joven campeón.

 

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