Un estudio publicado en Science Advances reevaluó la hipótesis tradicional de muerte por hipotermia y encontró evidencia compatible con un trauma craneal ocurrido en el contexto del ritual inca de Capacocha. La investigación incorporó análisis bioantropológicos, arqueológicos, forenses y biomecánicos.
Nuevas evidencias científicas permiten reinterpretar las circunstancias de muerte del Niño del Cerro El Plomo, uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de Chile. Una investigación internacional publicada en la revista Science Advances reevaluó la hipótesis tradicional de que su muerte se produjo principalmente por hipotermia y aportó evidencia compatible con un trauma craneal ocurrido durante el ritual inca de Capacocha.
El estudio reunió a especialistas de distintas disciplinas para analizar dos contextos de Capacocha del Collasuyu: el Niño del Cerro El Plomo y las jóvenes de Cerro Esmeralda. La investigación fue liderada por la antropóloga física Verónica Silva-Pinto, de la Universitat de València y del Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN), institución perteneciente al Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SERPAT).
Una investigación construida durante 14 años
Los resultados publicados son fruto de una investigación de larga data. La antropóloga física Verónica Silva-Pinto explicó que el estudio reúne catorce años de trabajo científico en torno a estos contextos arqueológicos.
“Este trabajo resume catorce años de investigación. En 2011 realicé las tomografías computadas de las jóvenes de Cerro Esmeralda y, en 2014, llevé a cabo sus análisis de cabello en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania”, detalló.
La investigación combina evidencia proveniente de distintas disciplinas para volver a examinar contextos arqueológicos conocidos desde hace décadas. Para Silva-Pinto, precisamente ahí radica uno de los principales aportes del trabajo.
“La principal relevancia de estos hallazgos es que demuestran la importancia de volver a estudiar contextos conocidos desde hace décadas mediante nuevas preguntas, tecnologías y enfoques interdisciplinarios”, sostuvo.
La investigadora agregó que este enfoque permitió replantear interpretaciones históricas a partir de evidencia forense, bioantropológica, arqueológica y biomecánica, siempre bajo criterios éticos orientados a la conservación y respeto por los cuerpos humanos estudiados.
Entre los investigadores participantes se encuentra la académica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Finis Terrae, Dra. María Luisa Cerón, quien se incorporó al proyecto en 2023 para desarrollar el análisis biomecánico computacional mediante antropología forense y análisis de elementos finitos aplicado al caso del Niño del Cerro El Plomo.
Ingeniería y tecnología para estudiar el pasado
El trabajo de la académica permitió incorporar herramientas propias de la ingeniería al análisis de un contexto arqueológico altamente sensible. A partir de imágenes médicas se desarrollaron modelos tridimensionales y simulaciones computacionales orientadas a evaluar biomecánicamente la evidencia asociada al cráneo.
“Este trabajo implicó la segmentación de imágenes médicas, la generación de modelos tridimensionales, la definición de propiedades mecánicas de los tejidos y estructuras óseas, y la realización de simulaciones computacionales utilizando análisis de elementos finitos que complementaron la evaluación antropológica, forense y arqueológica del caso, sin intervenir directamente el cuerpo ni comprometer su integridad”, explicó la Dra. Cerón.
El Niño del Cerro El Plomo fue encontrado en 1954, a más de 5.400 metros de altitud. Durante décadas, la principal hipótesis sobre su muerte estuvo asociada a la hipotermia, en el contexto de una ceremonia inca de alta montaña. La aplicación conjunta de tomografía computarizada, análisis forense y modelamiento biomecánico permitió, sin embargo, identificar evidencia compatible con un trauma craneal, aportando nuevos antecedentes para comprender lo ocurrido durante el ritual de Capacocha.
“Desde la perspectiva biomecánica, el trabajo demuestra que la ingeniería, la reconstrucción tridimensional y la simulación computacional pueden aportar información nueva al estudio del patrimonio arqueológico. Estas herramientas permiten evaluar aspectos que no pueden observarse directamente y, al mismo tiempo, trabajar con metodologías mínimamente invasivas”, señaló la académica.
Para la Dra. Cerón, “este estudio muestra cómo la integración de distintas metodologías puede cambiar interpretaciones sostenidas durante décadas sobre contextos arqueológicos altamente sensibles”, afirmó. En el caso del niño del cerro El Plomo, el análisis biomecánico permitió complementar la evidencia disponible sin intervenir directamente el cuerpo.
Los resultados publicados en Science Advances abren así una nueva perspectiva para comprender uno de los hallazgos bioarqueológicos más importantes de Chile y, al mismo tiempo, ponen de relieve el valor de la investigación interdisciplinaria para responder preguntas sobre el pasado utilizando tecnologías científicas contemporáneas.





















