Para muchos, hablar de sueldo en una entrevista laboral sigue siendo uno de los momentos más incómodos del proceso. Sin embargo, en un escenario donde atraer y retener talento se ha vuelto más competitivo, expertos en reclutamiento coinciden en que esta instancia puede marcar una diferencia decisiva.
“La negociación salarial no es un ‘tira y afloja’, sino una conversación estratégica”, plantea Keren Castellano, directora de To Contact. “Cuando se aborda con preparación, permite alinear expectativas y construir una relación laboral más sólida desde el inicio”.
Uno de los errores más comunes, advierte, es llegar a esa conversación sin información. “Muchos candidatos improvisan o se basan en percepciones. No investigan cuánto paga el mercado para su cargo ni cómo se posiciona su perfil. Eso los puede llevar a subvalorarse o a quedar fuera del proceso por expectativas poco realistas”, explica.
Pero el sueldo, agrega, es solo una parte de la ecuación. Bonos, beneficios, flexibilidad laboral, seguros de salud o proyección de crecimiento también forman parte de la oferta. “Quedarse solo con la renta líquida es una mirada limitada. Hay paquetes que, en el largo plazo, son mucho más convenientes aunque el sueldo base sea menor”, señala.
En este escenario, el rol del headhunter puede ser determinante. Lejos de ser solo un intermediario, actúa como un asesor tanto para la empresa como para el candidato. “El headhunter conoce los rangos de mercado, entiende la urgencia de la compañía y también el valor del profesional. Puede ayudar a ajustar expectativas y lograr acuerdos más equilibrados”, dice Castellano.
La clave, insiste, no está en “pedir más”, sino en saber cuánto se vale y cómo comunicarlo. “Negociar bien no es exigir, es argumentar. Mostrar con evidencia por qué tu experiencia, tus logros y tus habilidades justifican una determinada expectativa salarial”.
Desde esa perspectiva, la ejecutiva resume cinco recomendaciones para enfrentar este momento con mayor seguridad: investigar previamente los rangos del mercado; definir un rango de expectativas en lugar de un número rígido; considerar el paquete completo de compensaciones; apoyarse en el headhunter si lo hay; y, sobre todo, sustentar la conversación con logros concretos y medibles.
“Quienes entienden su valor y saben comunicarlo estratégicamente, negocian mejor. Y eso no solo impacta en el sueldo de entrada, sino en toda su trayectoria profesional”, concluye.





















