• Una investigación internacional, con participación de los investigadores del Núcleo Milenio MASH Dra. Pamela Fernández y Dr. Alejandro Buschmann, ambos académicos del centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, analizó cómo los bosques de Macrocystis pyrifera pueden modificar localmente el pH y el oxígeno disuelto del agua de mar bajo distintas condiciones ambientales.

Los bosques de macroalgas cumplen múltiples funciones en los ecosistemas costeros, proporcionando hábitat y alimento para numerosas especies. Pero su presencia también puede influir directamente sobre las características químicas del agua que los rodea. Una nueva investigación realizada entre Chile y Tasmania profundizó en esta capacidad, evaluando cómo los bosques de huiro gigante (Macrocystis pyrifera) modifican el pH y la concentración de oxígeno disuelto en ambientes sometidos a condiciones oceanográficas muy diferentes. 

El estudio, titulado “Giant kelp-associated variation in coastal seawater chemistry across contrasting sites in Chile and Tasmania” y publicado en Annals of Botany, tiene como co-primeras autoras a la Dra. Pamela Fernández, investigadora de MASH y académica del centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, y a la Dra. Elisabeth M. A. Strain, de la Universidad de Tasmania. En la investigación participa también el Dr. Alejandro Buschmann, investigador de MASH y académico del centro i~mar, junto a investigadores de la Universidad de Tasmania y la Universidad de Concepción.

La investigación constituye la primera evaluación en múltiples sitios sobre la influencia local de los bosques de huiro gigante en el pH y el oxígeno disuelto bajo ambientes contrastantes del hemisferio sur. Para ello, el equipo trabajó en siete sitios: cuatro en Tasmania, uno en Concepción y dos en el sur de Chile, estos últimos ubicados en Ilque y Metri, en la Región de Los Lagos

De acuerdo a la Dra. Fernández, los resultados “muestran que los bosques de huiro gigante pueden aumentar localmente el pH y el oxígeno disuelto del agua, aunque este efecto varía considerablemente entre sitios y depende de factores como la densidad del bosque y las condiciones oceanográficas. Los efectos más claros se observaron en Concepción y en uno de los sitios estudiados en Tasmania”.

En Chile central, durante un intenso evento de surgencia, las diferencias fueron especialmente evidentes: fuera del bosque se registraron mínimos de pH 7,40 y 0,43 mg/L de oxígeno disuelto, mientras que dentro del bosque estos valores alcanzaron 7,52 y 3,92 mg/L, respectivamente. “Esto sugiere que la actividad fotosintética del huiro puede moderar temporal y localmente condiciones ambientales adversas”, señaló la investigadora.

Aunque este efecto no es permanente ni ocurre de igual manera en todos los ambientes, los investigadores plantean que los bosques de huiro podrían funcionar, bajo determinadas condiciones, como refugios locales de corto plazo para organismos expuestos a bajos niveles de pH y oxígeno disuelto. El estudio destaca así la importancia de comprender y conservar estos ecosistemas frente a los cambios que experimentan los océanos. 

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Equipo Prensa
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