El territorio también es un espacio de aprendizaje. Desde esta premisa surgió Voces del Territorio, Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, que busca acercar la formación en psicología comunitaria a las realidades y necesidades de distintas comunidades, contribuyendo al mismo tiempo al fortalecimiento de sus procesos de trabajo territorial.
La iniciativa, liderada por María Constanza Luco, académica de la carrera de Psicología, surgió de la necesidad de complementar la docencia con experiencias situadas en las comunidades, particularmente desde la perspectiva de la psicología comunitaria, una disciplina que requiere un diálogo permanente con los territorios y con las personas que los habitan.
En este contexto, Voces del Territorio busca generar espacios de reflexión que permitan acompañar y profundizar las experiencias desarrolladas en terreno. “Desde la psicología comunitaria, la práctica reflexionada es fundamental para comprender los procesos que ocurren en los territorios, reconocer sus recursos y favorecer intervenciones pertinentes y sostenibles en el tiempo, lo que no se logra solamente en una sala de clases, sino en diálogos directos con las comunidades”, señala María Constanza Luco.
Aprender desde y con las comunidades
En esta iniciativa, que tributa al Programa Territorial Hito Más Comunidad, de VcM, participan estudiantes y académicos de Psicología modalidades diurno y Advance y del Diplomado de Salud Mental Integral para la Transformación Comunitaria, de la carrera de Terapia Ocupacional, quienes, a través de distintas experiencias, tienen la oportunidad de vincular los conocimientos adquiridos en el aula con situaciones concretas, dialogando con organizaciones, profesionales y comunidades.
De esta manera, Voces del Territorio promueve un aprendizaje bidireccional, donde la relación entre Universidad y comunidad permite compartir conocimientos, experiencias y saberes construidos en cada territorio.
“Las y los estudiantes tienen un rol muy activo en el territorio. Desarrollan intervenciones psicosociales, participan en diagnósticos participativos y realizan lecturas de la pobreza multidimensional y de las distintas realidades territoriales. Del mismo modo, las comunidades se posicionan como co-formadores de futuros profesionales, aportando a un desarrollo integral de su identidad y su compromiso con la salud mental”, detalla Luco.
Para Camila Aravena, estudiante de 5º año de Psicología fue su primera instancia de acercamiento al trabajo comunitario. “Frecuentemente, el único contacto real con esta labor ocurre durante la práctica profesional, lo que puede dificultar el desempeño en los centros por el desconocimiento de las labores propias del área y la escasa experiencia previa con comunidades”, apunta.
En esa línea, la estudiante señala que esta experiencia “fortaleció mi vocación y mi compromiso con el trabajo comunitario e intersectorial. En el proceso, desarrollé competencias como la facilitación de grupos, la comunicación con dirigentes sociales y la escucha activa, incorporando habilidades técnicas, pero también una actitud de cercanía con los relatos que eran compartidos”.
Originalmente, el proyecto de colaboración se dio con la Fundación para la Superación de la Pobreza, a través de su programa de Servicio País; quienes facilitaron el vínculo con los distintos territorios. Actualmente, la iniciativa trabaja junto a las organizaciones locales de OLN Antuco, FUSUPO y We Newen, desarrollando acciones que responden a las características y necesidades de cada comunidad.
Para Héctor Rivera, director de la Oficina Local de la Niñez de Antuco, la experiencia representa un aporte tanto para las comunidades como para la formación de futuros profesionales. “El proyecto es innovador y fundamental para acercar la psicología comunitaria a las madres cuidadoras y comunidades de la comuna, especialmente donde faltan apoyos y servicios especializados”, finaliza.





















