• La educación enfrenta hoy una pregunta que ya no se puede postergar: ¿qué necesitan aprender los estudiantes para desenvolverse en un mundo marcado por transformaciones tecnológicas, sociales, económicas y ambientales cada vez más aceleradas?

Los planteamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sitúan algunas respuestas en competencias que serán fundamentales hacia 2030, entre ellas, las habilidades verdes y digitales, pensamiento crítico, resolución de problemas y desarrollo socioemocional. No se trata de aprendizajes complementarios ni de tendencias específicas. Son capacidades que deben incorporarse de manera progresiva en las trayectorias educativas, desde los primeros años hasta la formación profesional.

La magnitud de este desafío es evidente. Unesco advierte que, hacia 2030, la automatización podría desplazar 90 millones de puestos de trabajo, pero también generar 170 millones de nuevos empleos. Al mismo tiempo, más de 730 millones de adultos en el mundo aún no saben leer ni escribir. Esto demuestra que hablar de educación para el futuro implica avanzar en innovación, pero también asegurar aprendizajes fundamentales y oportunidades para todos.

En este escenario, las instituciones educativas tenemos una responsabilidad que va más allá de la transmisión de conocimientos. Desde la educación inicial se debe favorecer la curiosidad, la colaboración y la capacidad de resolver problemas. En la enseñanza escolar, fortalecer el pensamiento crítico y la alfabetización digital en contextos seguros. Y en la educación superior, formar profesionales capaces de utilizar nuevas tecnologías con criterio, comprender los desafíos ambientales, trabajar con otros y tomar decisiones responsables frente a problemas complejos.

La inteligencia artificial nos plantea un desafío especialmente significativo. Preparar a los estudiantes no consiste solamente en enseñarles a utilizar nuevas herramientas, sino en desarrollar su capacidad para evaluar información, reconocer sus implicancias, formular preguntas y utilizar la tecnología de manera ética y responsable. Unesco habla de aprender con IA, aprender de la IA y aprender en tiempos de IA como 3 elementos necesarios de considerar en educación.

Las competencias verdes también requieren pasar del discurso a la experiencia educativa, vinculando los aprendizajes con el cuidado del medioambiente y con los desafíos que enfrentan las comunidades. Del mismo modo, las habilidades socioemocionales adquieren relevancia en sociedades donde la adaptación, la colaboración y el bienestar son parte de los desafíos cotidianos.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 convoca a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo oportunidades de aprendizaje durante toda la vida. Preparar para 2030 no significa anticipar exactamente cómo será el futuro. Sino entregar a los estudiantes las herramientas para comprenderlo, participar en él y contribuir a transformarlo.

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Equipo Prensa
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