La economista Sabrina Seltzer, del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey, en México, abordó en una charla magistral de la Facultad de Educación de Universidad de Las Américas, las potenciales aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA) en la formación docente y cómo estas podrían revolucionar el campo de la educación en los próximos años.

De acuerdo con el análisis de la directora de transferencia y emprendimiento del IFE, las tres principales herramientas de IA en el sistema educacional son los mecanismos de tutoría virtual, el aprendizaje adaptativo y la optimización de los procesos de evaluación. La aplicación de estas y otras tecnologías relacionadas pueden ser implementadas para mejorar la enseñanza y aprendizaje, beneficiando a los propios estudiantes y apoyando la labor de los profesionales del sector.

“Una de las formas más interesantes de uso es la de aprendizaje adaptativo”, dijo Seltzer. “El fin último de la educación es que los seres humanos desarrollemos todo el potencial que tenemos. Esto ha sido difícil de alcanzar con la necesidad y el derecho de masificar la educación. Pensar en una sala de clases con más de 30 estudiantes y tener procesos de aprendizaje adaptativos que respeten los tiempos y formas, era impensado”.

A la jornada asistieron autoridades académicas, docentes, egresados y estudiantes de Universidad de Las Américas, entre ellas la Rectora de UDLA, Pilar Romaguera, y la Decana de la Facultad de Educación, María Jesús Honorato.

Respecto al potencial que ofrece la IA para el futuro de la educación, María Jesús Honorato señaló que es fundamental para el sector priorizar la reflexión acerca de cómo mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Además, destacó que los desafíos de las nuevas tecnologías se vinculan con el proceso de búsqueda de excelencia educativa que promueven en UDLA.

“Queremos avanzar en la toma de decisiones curriculares que permitan integrar estas competencias en nuestros planes de estudio, conociendo su lenguaje, impacto y uso en el desarrollo del pensamiento y la preparación de nuestros estudiantes para los desafíos futuros”, comentó la Decana.

 

De proveedor a facilitador

La implementación de herramientas tecnológicas de alto impacto no disminuirá la relevancia del papel del docente en el proceso de formación, sino que lo modificará hacia una función más relacionada con la de “facilitador” del proceso de aprendizaje, proyectó la expositora del Tecnológico de Monterrey.

Esta evolución implicará que las y los profesores también podrán enfocarse en el desarrollo de habilidades blandas y socioemocionales, y la promoción de un uso responsable y ético de las tecnologías.

Para apoyar este desafío, la economista planteó que las instituciones educativas deben impulsar el desarrollo de programas específicos, la colaboración interdisciplinaria entre educadores y expertos en Inteligencia Artificial, y fomentar la experimentación en el aula. Una integración más fluida de las tecnologías en la formación docente permitirá disminuir barreras como la resistencia al cambio y las preocupaciones sobre el acceso, capacitación y la privacidad.

“¿Qué podemos hacer con resistencia al cambio? Ofrecer programas de desarrollo profesional que atiendan estas preocupaciones con el cuerpo docente, y que estas formaciones puedan dar ejemplos concretos de cómo mejora el proceso, con el objetivo de que los anime a subirse a la implementación de las tecnologías en las salas de clases, y los procesos de planificación y evaluación. Tenemos la posibilidad de crear experiencias más significativas con el uso de las tecnologías y en favor de los procesos de enseñanza”, concluyó Seltzer.

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