- Recibir el primer sueldo, comprar en cuotas o comenzar a vender por redes sociales exige algo más que revisar el saldo de la cuenta. En el Mes de la Inclusión y la Educación Financiera, Junior Achievement Chile entrega recomendaciones para identificar gastos comprometidos, anticipar pagos y distinguir las ventas de las ganancias.
Una compra que parece pequeña puede seguir cobrándose durante varios meses. Un sueldo recién depositado puede tener buena parte de su monto comprometido. Y un emprendimiento puede recibir pedidos sin dejar suficiente dinero para reponer sus materiales. En estas situaciones, una pregunta ayuda a ordenar las decisiones: ¿cuánto queda disponible después de cumplir con todos los pagos?
El Informe de Endeudamiento 2025 de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), publicado en enero de 2026, muestra que el 14,1% de los deudores analizados destinaba más de la mitad de su ingreso mensual al pago de deudas, según datos de junio de 2025. Aunque el indicador disminuyó respecto del año anterior, refleja la presión que estos compromisos pueden ejercer sobre el presupuesto.
“Cuando alguien recibe su primer sueldo o empieza a generar ingresos con una idea propia, es fácil mirar el saldo y pensar que todo se puede gastar. Pero ahí también está la plata del transporte, de las cuentas y de los compromisos que ya asumió. Aprender a separar esos montos permite decidir con más claridad y evitar que una compra termine complicando el resto del mes”, explica Magdalena Peralta, directora ejecutiva de Junior Achievement Chile.
Cinco cuentas que conviene hacer antes de gastar
- Descontar lo que ya está comprometido. Antes de comprar, anotar los ingresos y restar cuentas, alimentación, transporte y cuotas pendientes. Si los ingresos cambian cada mes, conviene planificar con un monto prudente, sin dar por hecho que el próximo será el mejor.
- Sumar todas las cuotas, aunque sean pequeñas. Una cuota de $10.000 puede parecer manejable, pero cinco compras con ese mismo pago comprometen $50.000 mensuales. Registrar cuánto se paga y cuándo termina cada deuda ayuda a conocer el margen disponible antes de agregar otra.
- Revisar los cobros que se repiten automáticamente. Suscripciones, aplicaciones y servicios que dejaron de utilizarse pueden seguir descontándose. Revisar los movimientos de la cuenta permite identificar esos pagos y decidir cuáles mantener.
- Calcular cuánto cuesta realmente lo que se vende. En un emprendimiento, el precio debe considerar materiales, envases, comisiones, despachos que asume el vendedor y el tiempo de trabajo. Por ejemplo, vender $100.000 y gastar $65.000 solo en materiales deja $35.000 para cubrir los demás costos: todavía falta calcular la ganancia.
- Separar la plata personal de la del negocio. Llevar registros distintos y reservar lo necesario para reponer productos evita gastar recursos que el emprendimiento necesita para seguir funcionando. También permite saber si está dejando ganancias o si se está financiando con dinero del hogar.
“Puedes tener muchos pedidos y aun así estar cobrando menos de lo que cuesta producir. Por eso, antes de fijar un precio hay que hacer la cuenta completa. Si además ocupas toda la plata de las ventas en gastos personales, después puede faltar para cumplir con el siguiente pedido”, señala Peralta.
La educación financiera también puede comenzar antes del primer sueldo: organizar un presupuesto para una actividad escolar, comparar precios o ahorrar para una compra permite practicar decisiones que más adelante tendrán mayor impacto.
“No hace falta esperar a que un joven tenga una deuda para conversar de dinero. Una compra cotidiana sirve para hablar de cuánto cuesta, cómo se va a pagar y qué otras cosas habrá que postergar. Son conversaciones que ayudan a llegar mejor preparado al primer sueldo o al primer proyecto propio”, concluye la directora ejecutiva.





















