Las ventas de videojuegos físicos para PlayStation 5 siguen cayendo en mercados como Estados Unidos y Reino Unido, confirmando una tendencia que podría marcar el fin del formato tradicional. Para Mario Meneses, director de Diseño de Juegos Digitales de la Universidad Andrés Bello, el cambio no solo transforma la forma de jugar, sino también el concepto de propiedad sobre los videojuegos.
Las ventas de videojuegos físicos para PlayStation 5 continúan disminuyendo de forma acelerada en mercados como Estados Unidos y Reino Unido, consolidando una transformación que la industria viene experimentando desde hace varios años: el paso definitivo hacia la distribución digital.
Para Mario Meneses, director de Diseño de Juegos Digitales de la Universidad Andrés Bello, este fenómeno confirma que el mercado está siguiendo el mismo camino que anteriormente recorrieron la música y el cine.
“Hoy la industria se dirige a un camino donde el juego digital aparentemente es el camino definitivo y el formato físico va quedando de lado, tal como ocurrió con las películas y la música”.
Aunque reconoce que aún existen coleccionistas y jugadores que prefieren adquirir discos, considera que el cambio es prácticamente irreversible.
Comprar ya no significa ser dueño
Más allá del formato, el académico sostiene que la verdadera transformación es el concepto de propiedad.
“Hoy no somos realmente dueños de los videojuegos. Incluso cuando compras una copia física, la mayoría depende de un hardware específico, de conexión a internet o de servidores para verificar la licencia. Si alguno de esos elementos deja de existir, simplemente ya no puedes jugar”.
Según explica, el avance hacia un ecosistema completamente digital profundizará esta realidad.
“Cuando compras un videojuego digital, en realidad estás pagando una licencia de uso. El día que esos servidores dejen de funcionar, ese juego puede desaparecer para el usuario”.
GTA VI refleja el cambio de paradigma
Como ejemplo de esta transición, Meneses menciona uno de los lanzamientos más esperados de la industria.
“Incluso GTA VI anunció que su edición física incluirá un código para descargar el juego, no un disco. Eso demuestra claramente hacia dónde va la industria”.
A su juicio, este tipo de decisiones muestran que el soporte físico dejará de ser el centro del negocio para convertirse, eventualmente, en un producto de colección.
Preservar los videojuegos será uno de los grandes desafíos
El avance del formato digital también reabre un debate sobre la conservación del patrimonio de los videojuegos.
Para Meneses, el creciente interés por los emuladores responde justamente a esa necesidad.
“Los emuladores permiten preservar juegos que ya no reciben mantenimiento o cuyos servidores dejaron de existir. Para muchos jugadores representan la única forma de seguir accediendo a títulos que de otro modo desaparecerían”.
No obstante, reconoce que para los estudios y desarrolladores también representan un riesgo, al facilitar el acceso no autorizado a sus productos.
“Existe una tensión permanente entre preservar videojuegos y proteger la propiedad intelectual. Esa discusión probablemente seguirá acompañando a la industria durante muchos años”.
¿Habrá espacio para un modelo híbrido?
Aunque algunos jugadores esperan que convivan ambos formatos, Meneses es escéptico.
“Yo dudo que exista un sistema híbrido en el largo plazo. Todo indica que el futuro será completamente digital”.
A su juicio, el verdadero desafío ya no será decidir entre comprar un disco o descargar un juego, sino establecer cómo garantizar que los usuarios puedan seguir accediendo a los títulos que adquieren y cómo preservar una parte importante de la historia de la industria del videojuego.





















