Loreto Cantillana Armijo, Directora Magíster en Didáctica de la Lectura y la Escritura, Universidad de Las Américas
Existen historias que trascienden y basta con escuchar una canción, acordarse de una imagen o una frase como “no te vayas mamá”, para reencontrarse con un personaje como Marco, el protagonista de un animé que recorrió grandes distancias en busca de su madre. Generaciones frente al televisor acompañaron y sufrieron con este niño italiano en su travesía.
Esta serie de animación japonesa se estrenó en 1976 con el nombre Hahaw o Tazunete Sanzenri, pero en su versión en castellano fue conocida como “Marco, de los Apeninos a los Andes”. El origen de esta historia proviene del libro Corazón publicado en 1886, escrito por el autor italiano Edmundo de Amicis. Este clásico de la literatura infantil y juvenil trata sobre temas de formación valórica situados en el contexto escolar y dentro de este se incluye el cuento mensual De los Apeninos a los Andes. La historia presenta a un pequeño genovés que realiza un largo viaje desde las montañas italianas hasta Argentina para reencontrarse con su progenitora, la que emigró en busca de mejores oportunidades.
Si bien, el animé toma de referencia el cuento italiano, lo amplifica al agregar múltiples aventuras, incorporar personajes, despedidas, dificultades y muchos aprendizajes. Por tanto, el texto tras 80 años de su publicación fue reconfigurado desde lo audiovisual y llegó a los hogares de personas de todo el mundo, convirtiendo a Marco en un símbolo de la perseverancia, el esfuerzo y la representación del gran amor que un niño puede sentir por su madre. Esta historia ilustra como la literatura logra sobrepasar culturas, épocas, lenguajes y mantener la capacidad de interpelar y despertar emociones.
El animé japonés logró conmover y hoy a 50 años de su aparición sigue vigente porque aborda temas transversales como la pobreza, la migración, la separación familiar, lo incierto, la solidaridad, la esperanza y el amor. Lejos de querer ser un héroe, este pequeño niño motivado por la tristeza del alejamiento solo añora mantener un vínculo y reunirse con su madre, sin importar la adversidad que esto conlleva. Su corta edad lo torna vulnerable, sin embargo, su fortaleza y anhelo lo convierten en alguien difícil de olvidar, tanto para quienes leen Corazón como para los espectadores de la serie animada.
Uno de los aspectos más significativos de la animación fue mostrar la humanidad de este personaje, quien llora, sufre, se siente solo y muchas veces se equivoca, no obstante, nunca pierde la esperanza a pesar de que en algunos momentos quiere bajar los brazos. Tras medio siglo conectarse con Marco va más allá de la nostalgia, es comprender que las grandes historias pueden formar parte de la memoria afectiva de las personas y perdurar en el tiempo





















