La próxima generación de trabajadores de la minería podría conocer una faena mucho antes de ingresar a una operación. Recorrer virtualmente un yacimiento, observar equipos en una mina a rajo abierto o experimentar procesos dentro de un túnel acondicionado para la enseñanza son experiencias que ya están entrando a las salas de clases.

Ignacio Osorio, presidente del Centro de Estudiantes Mineros (CEM) y director de Compromiso Minero, conoce de cerca lo que significa acercarse a una industria que muchas veces parece lejana para quienes están decidiendo qué estudiar. Para él, escuchar a otros puede ser el primer paso para imaginarse dentro del sector. “No existe un solo camino para ingresar a la minería, ni un único perfil para desarrollarse en ella. Esa diversidad de experiencias es lo que puede hacer que un estudiante piense: esto también puede ser para mí”, señala.

Que más jóvenes puedan hacerse esa pregunta será especialmente relevante durante los próximos años. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025-2034, elaborado por la alianza CCM-Eleva, muestra que hoy los menores de 29 años representan apenas el 8% de la dotación del sector, mientras que los mayores de 55 años alcanzan el 17%.

La brecha anticipa uno de los principales desafíos de la industria para la próxima década: avanzar en el recambio generacional y asegurar la transferencia de conocimiento entre quienes acumulan años de experiencia y quienes recién comienzan sus trayectorias laborales. Según el mismo estudio, hacia 2034 la minería necesitará incorporar a 37.000 nuevos trabajadores.

Parte de la respuesta ya está aquí, Universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica están repensando la manera en que enseñan sobre minería, incorporando infraestructura experimental, tecnologías inmersivas y experiencias cada vez más cercanas a la realidad de una operación. La apuesta es pasar de una educación que explica la industria a una que permita recorrerla, experimentarla y comprender sus desafíos desde la etapa formativa.

En Chancón, esa transformación ocurre bajo tierra. La Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), adherente de Compromiso Minero, cuenta con la Escuela Mina Planta de Chancón, un espacio en el que los estudiantes pueden ingresar a un túnel experimental acondicionado bajo estándares de seguridad, observar procesos mineros, medir variables y generar datos.

No pretendemos reemplazar la enseñanza de los liceos, sino complementarla con capacidades, infraestructura y experiencias que normalmente son difíciles de disponer en un establecimiento educacional”, explica Miguel Herrera, director de Ingeniería Civil en Minería de la UAI.

Para Herrera, la experiencia ha mostrado además que este tipo de espacios puede ir más allá de la formación académica. “Uno de los mayores aprendizajes que hemos obtenido es que la infraestructura experimental puede transformarse en una poderosa herramienta de integración entre educación, industria y territorio”, agrega.

A varios kilómetros de allí, la aproximación es distinta, pero el objetivo es similar: acercar una faena a los estudiantes antes de que entren a ella. En Duoc UC, también adherente de Compromiso Minero, los alumnos del área de Minería pueden recorrer una operación completa sin salir de la sala de clases. Lo hacen a través de un entorno virtual inmersivo desarrollado por la Escuela de Ingeniería y Recursos Naturales, que reproduce siete etapas clave del proceso minero, desde la geología hasta los procesos pirometalúrgicos.

Durante el recorrido pueden conocer modelos geológicos y yacimientos, observar el funcionamiento de equipos en una mina a rajo abierto y comprender etapas como la molienda y la concentración de minerales. “El uso de tecnologías inmersivas nos permite ampliar las experiencias de aprendizaje y acercar a nuestros estudiantes a procesos y entornos propios de la minería. El metaverso complementa la formación práctica y les permite comprender el proceso minero de manera integral, promoviendo además la interacción y el aprendizaje colaborativo entre estudiantes de distintas sedes y modalidades”, señala Romina Cayumil, directora de la Escuela de Ingeniería y Recursos Naturales de Duoc UC.

La experiencia también incorpora uno de los principios centrales de cualquier operación minera: la seguridad. Antes de avanzar por el entorno virtual, los estudiantes deben seleccionar y utilizar correctamente sus elementos de protección personal.

En la UAI ocurre algo similar. El túnel experimental ha sido acondicionado para que el aprendizaje se desarrolle bajo estándares de seguridad y para que los estudiantes entiendan desde el inicio que esta dimensión atraviesa toda la actividad minera.

Como cuenta Miguel Herrera, “en minería ninguna operación puede entenderse separada de la protección de las personas”.

Para Ignacio Osorio, temas como la innovación, la transformación tecnológica y los desafíos ambientales y sociales pueden convertirse precisamente en una motivación para jóvenes interesados en aportar nuevas ideas y soluciones.

No estamos produciendo minerales, estamos proveyendo los materiales con los que el mundo enfrentará el cambio climático. Eso nos obliga a producirlos más eficientemente: reduciendo el uso de agua y las emisiones, y mejorando la relación con las comunidades”, plantea.

Con un recambio generacional en marcha y nuevas demandas de talento para la próxima década, el desafío de formar a quienes liderarán la minería del futuro ya no se juega solamente dentro de las operaciones. También se está definiendo hoy, en las salas de clases.

 

 

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Equipo Prensa
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