Detectar la trampa detrás de un supuesto premio o calcular cuánto cuesta comprar hoy en vez de optar al ahorro. A través de tareas como esas, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) enseñó este martes a cien estudiantes de sexto básico del Colegio Mayor Peñalolén a reconocer engaños, la importancia de cotizar y organizar capital para alcanzar metas. La actividad forma parte de “Guardianes del Dinero”, programa que utiliza juegos y desafíos grupales para acercar la educación financiera a los niños.

La iniciativa se enmarca en el plan de trabajo de la estrategia institucional de inclusión financiera de la CMF, que considera a los jóvenes entre sus públicos objetivos. Diseñada para desarrollarse en aproximadamente una hora, contempla la participación de doce funcionarios de distintas áreas, integrantes de su red interna de monitores en alfabetización financiera. 

“La niñez es una etapa clave para desarrollar hábitos y habilidades que acompañarán a las personas durante toda su vida”, explica Marjorie Arias, analista senior de Desarrollo de Mercado de la CMF. Según señala, acercar estos conocimientos a los escolares les permite comprender el valor del dinero, distinguir entre necesidades y deseos, planificar sus gastos y reconocer la importancia del ahorro para alcanzar metas.

Uno de los desafíos de la actividad consiste en identificar posibles fraudes. Los estudiantes deben clasificar mensajes y reconocer señales de alerta, como un aviso que anuncia un premio, pero exige entregar datos o pagar para obtenerlo. Para Arias, este aprendizaje debe incluir herramientas para responder ante esos riesgos: “Es importante que comiencen a reconocer los riesgos del entorno digital, como los mensajes sospechosos, las ofertas engañosas o las solicitudes de información personal, y que sepan cuándo y a quién pedir ayuda”.

Otro eje aborda las decisiones de compra y el endeudamiento. A partir de un caso práctico, los participantes comparan distintas formas de conseguir un producto, considerando cuánto cuesta cada opción, cuánto deben esperar y qué compromisos adquieren si piden dinero prestado. El ejercicio busca que comprendan que comprar de inmediato puede significar pagar más o disponer de menos recursos en las semanas siguientes.

“El objeto de la actividad es que reflexionen sobre cómo priorizar sus decisiones y administrar los recursos disponibles”, explica Arias. Para ello, equipos de estudiantes deben acordar una distribución y justificarla ante sus compañeros. El material educativo también incorpora desafíos sobre protección frente a riesgos y diferencias entre guardar dinero y hacerlo crecer, incluyendo advertencias sobre ofertas que prometen ganancias extraordinarias.

Entre las asistentes, la alumna Javiera Rojas destacó la utilidad de estos contenidos: “Todos necesitamos saber ahorrar y también necesitamos saber cómo utilizar el dinero porque lo podemos perder”. Sobre las actividades, agregó que fueron “súper divertidas” y que pudieron compartir con sus compañeros y aprender. La estudiante Isidora Lagos resumió su aprendizaje en una frase: “Aprendí a ahorrar el dinero”. Catalina Suazo, en tanto, valoró la experiencia “porque aprendimos a ahorrar el dinero de manera responsable y a organizar nuestras cosas”.

“Esperamos que los estudiantes comprendan que el dinero requiere cuidado y planificación, y que pueden desarrollar hábitos desde pequeños para tomar decisiones financieras más informadas, seguras y responsables”, sostiene Arias. Para afianzar estos aprendizajes, propone conversar en familia sobre metas de ahorro, distinguir entre necesidades y deseos al comprar y analizar cómo actuar ante un mensaje sospechoso. “En el contexto escolar, se pueden incorporar juegos, ejercicios y actividades prácticas que permitan aplicar estos conceptos y conectarlos con sus propias experiencias”, cierra la analista.