La sostenibilidad también se construye desde acciones cotidianas. Así lo demuestra el Ropero del Colegio Saint George, una iniciativa que desde hace 14 años ha promovido, junto a 20 apoderadas voluntarias, la reutilización de uniformes escolares, reduciendo residuos textiles y generando recursos para apoyar a estudiantes de la comunidad, integrando solidaridad y economía circular en un mismo proyecto.

“El espíritu sostenible y solidario es parte de esta comunidad escolar -que este año cumple 90 años de trayectoria- y se ve reflejado en este proyecto de apoderadas voluntarias, que es desarrollado bajo la supervisión de la Vicerrectoría del colegio. El Ropero recupera, organiza y reutiliza uniformes y prendas extraviadas que no son reclamadas por sus dueños. Tras un proceso de identificación y publicación semanal para facilitar su recuperación, la ropa no retirada vuelve a circular mediante una venta solidaria a precios accesibles”, señala Susana Díaz, coordinadora del ropero.

La totalidad de los recursos obtenidos tiene un fin social: financiar becas para estudiantes que realizan su Viaje de Estudios. Solo durante 2025, la iniciativa benefició a 18 familias y 19 estudiantes, entregando ayudas equivalentes a $9.350.000.

“Además, durante todo el año el Ropero entrega uniformes gratuitos a estudiantes que forman parte del Proyecto Moreau, contribuyendo al acceso equitativo. La selección de las familias beneficiadas y la asignación de las becas son definidas por el Comité de Escolaridad del colegio”, comenta.

Economía circular que extiende la vida útil de los textiles

El proyecto también incorpora un fuerte componente ambiental. “Todas las prendas que ya no pueden reutilizarse son derivadas a la empresa especializada CIRKLA, donde se realiza la destrucción de las insignias institucionales y el reciclaje de los textiles para convertirlos en ropa de trabajo industrial, cerrando así el ciclo de aprovechamiento de los materiales”, detalla la coordinadora.

Los resultados informados por el colegio reflejan el impacto de esta política de reciclaje textil. Durante 2025 se reciclaron 360,9 kilos de ropa, mientras que en lo que va de 2026 ya se han enviado 371,8 kilos, superando la cifra del año anterior y acumulando más de 730 kilos de textiles recuperados en solo dos años.

Este modelo permite reducir residuos, disminuir el consumo de nuevos productos y fomentar hábitos de reutilización dentro de la comunidad educativa, transformando prendas en desuso en nuevos recursos y evitando que terminen como desechos.

Un proyecto que moviliza a toda la comunidad

Cada miércoles, el Ropero abre sus puertas para recibir donaciones, vender uniformes reutilizados y atender a las familias del colegio. Paralelamente, mantiene una comunicación permanente a través de su cuenta de Instagram @roperosgc, donde semanalmente publica las prendas y objetos extraviados para facilitar su recuperación.

Desde el colegio destacan que iniciativas como esta reflejan cómo la sostenibilidad puede integrarse de manera concreta a la vida escolar, involucrando a familias, estudiantes y apoderados en acciones que generan un impacto ambiental y social positivo.

Con un modelo basado en recuperar, reutilizar, reciclar y donar, el Ropero del Colegio Saint George demuestra que la economía circular puede convertirse en una herramienta concreta para fortalecer la cultura de la sostenibilidad, apoyar a las familias y formar estudiantes comprometidos con el cuidado del entorno.

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Equipo Prensa
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