En medio de los desafíos que enfrentan los sistemas educativos en América Latina, distintos países han comenzado a impulsar estrategias centradas en la primera infancia, con un enfoque que combina educación, salud y desarrollo social para abordar de manera más integral las brechas de aprendizaje.

Para Trinidad Valdés, directora del Magíster en Educación de la Universidad de los Andes (Uandes), estas experiencias ofrecen una referencia relevante para Chile. “Dentro de las políticas educativas de la región a las que el país debería mirar, están aquellas enfocadas en educación inicial (0 a 6 años) con un importante componente interministerial”, señala.

Este cambio ha ido desplazando la visión tradicional de la educación inicial como un espacio de cuidado, instalándola como una etapa clave para el desarrollo cognitivo y socioemocional. “La educación inicial ha dejado de verse como una ‘guardería’ para entenderse como una ventana crítica de desarrollo neurobiológico”, explica.

Experiencias en la región

En esa línea, la experta destaca políticas que integran distintas áreas del Estado y que permiten un seguimiento más completo del desarrollo infantil. “Desde 2018, la tendencia ha sido la creación de sistemas interministeriales que unen Salud, Educación y Desarrollo Social, entendiendo que un niño desnutrido o sin afecto no puede aprender”, señala.

Uno de los casos más representativos es Colombia, con la política De Cero a Siempre, que articula múltiples instituciones y permite monitorear de forma individual a cada niño. Este modelo ha mostrado resultados concretos: quienes participaron del programa presentan un desarrollo del lenguaje un 12% superior al ingresar a primero básico y una reducción de 15% en la brecha cognitiva entre distintos niveles socioeconómicos.

Otro ejemplo es Brasil, con el programa Criança Feliz, que incorpora visitas domiciliarias para fortalecer el rol de las familias en la estimulación temprana. “Una evaluación de impacto reveló un aumento significativo en las habilidades de comunicación y adaptación en familias de extrema pobreza”, indica.

En este escenario, la experiencia comparada muestra que mejorar los sistemas educativos no pasa solo por ajustes dentro del aula, sino por políticas que aborden de forma integral el desarrollo infantil desde los primeros años. Para Chile, el desafío no solo está en recuperar aprendizajes, sino en avanzar hacia estrategias que articulen distintos sectores y que permitan reducir brechas desde la base.

Google News Portal Educa
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Educa