- Miles de estudiantes de la educación técnico-profesional no logran titularse por falta de cupos para realizar su práctica. Frente a ese desafío, compañías como Salfa han ampliado sus alianzas con establecimientos educacionales para facilitar la inserción temprana de jóvenes en el mundo laboral.
Conseguir una práctica profesional sigue siendo uno de los principales obstáculos para que estudiantes de la educación técnico-profesional (TP) puedan completar su formación en Chile. Aunque cumplen con los requisitos académicos, muchos ven retrasado o incluso frustrado su proceso de titulación por la escasez de oportunidades para adquirir experiencia en empresas.
El desafío ha llevado a que el sector privado asuma un rol cada vez más activo en la formación de nuevos talentos. A través del pilar Educación de la iniciativa Empresas por Chile, diversas compañías están impulsando alianzas con liceos técnico-profesionales, institutos y organizaciones público-privadas para ampliar la oferta de prácticas y reducir la brecha entre formación y empleabilidad.
En ese contexto, Salfa, empresa con más de 87 años en el mercado de autos, camiones, maquinaria y repuestos, ha fortalecido durante los últimos años una red de colaboración con establecimientos educacionales a nivel nacional. Actualmente mantiene convenios con más de 30 instituciones de educación superior y trabaja con 13 liceos técnico-profesionales, ofreciendo prácticas en especialidades como mecánica, administración y servicios técnicos.
Solo durante 2025, más de 400 estudiantes realizaron su práctica profesional en distintas sucursales y operaciones de la compañía, accediendo a experiencias laborales en entornos productivos y con acompañamiento de equipos especializados.
Parte de esta estrategia se desarrolla mediante el programa Cauce, iniciativa que vincula a empresas y establecimientos educacionales para que los estudiantes complementen su formación directamente en el mundo laboral, combinando aprendizaje técnico con experiencia práctica.
«La brecha de prácticas es un problema estructural que impacta directamente la trayectoria de miles de jóvenes. Como empresa, entendemos que abrir espacios de formación no es solo una necesidad para la industria, sino también una responsabilidad con el entorno y con las futuras generaciones de técnicos y profesionales», afirma Macarena Albornoz, gerente de Personas de Salfa.
La ejecutiva sostiene que este trabajo responde a una estrategia de largo plazo para impulsar el desarrollo de talento y la empleabilidad juvenil, acercando a los estudiantes al mundo laboral desde las primeras etapas de su formación.
En un escenario donde las empresas enfrentan crecientes desafíos para atraer personal calificado, especialistas coinciden en que fortalecer el vínculo entre el sistema educativo y el sector productivo será clave para formar los técnicos que demandará el mercado durante los próximos años.





















