María Jesús Honorato Decana Facultad de Educación Universidad de Las Américas

El estudio internacional TALIS Starting Strong 2024, publicado por la OCDE, midió las condiciones laborales de quienes cuidan y educan a los niños más pequeños en 15 países. Chile participó, y los datos que dejó merecen que los lea y conozca todo el mundo: padres, educadoras, autoridades y el gobierno en su conjunto.

Lo primero que hay que saber es que Chile tiene un tesoro que desconoce. Las personas que educan a los niños más pequeños lo hacen bien, muy bien. El 91% adapta sus actividades a las necesidades de cada niño y el 93% involucra activamente a las familias en el aprendizaje en el hogar. Son cifras altas, mejores que las de muchos países desarrollados. Eso ocurre todos los días en las salas cuna y jardines infantiles de este país, en silencio.

Lo segundo que hay que saber es que ese talento existe. Hoy, solo uno de cada tres educadores siente que la sociedad valora lo que hace. En casi todo el mundo esa cifra es más alta. Eso no es un dato menor: los países que sí reconocen a sus educadoras los retienen, los atraen y construyen sistemas de primera infancia más fuertes. Chile puede hacer lo mismo, está a tiempo de reconocerlo.

Lo tercero y que debería motivar al gobierno a actuar es que el 41% piensa dejar el sector en los próximos cinco años, no por falta de vocación, sino por agotamiento y salarios que no reflejan su formación. Eso tiene solución, pero requiere voluntad política, inversión y reconocimiento concreto, no solo simbólico.

A los papás y mamás es importante decirles que la persona que recibe a su hijo cada mañana está preparada y entregada. Merece mejores condiciones. Apoyar eso también es cuidar a sus hijos.

TALIS 2024 es una oportunidad. La base está. Las educadoras existen, están muy bien formadas y están comprometidas. Lo que falta es que Chile decida invertir en ellas. Solo falta decidir hacerlo.

 

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