En el contexto del Black Sale, evento de compras online que durante estos días, surge la necesidad de reflexionar sobre los hábitos de consumo, especialmente frente al aumento de las compras impulsivas y la posterior culpa al gastar dinero. La académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, Romina León, explica los factores psicológicos detrás de estas conductas y entrega recomendaciones para fomentar un consumo más consciente.
Desde la psicología, una de las principales señales de alerta es la dificultad para justificar una compra en términos concretos. Tal como señala la especialista, “cuando la persona no logra responder con claridad para qué necesita algo, cuándo lo va a usar o qué función real cumplirá, es probable que se trate de un impulso más que de una necesidad”. Este tipo de decisiones suele estar vinculado a emociones momentáneas, más que a una utilidad real en el tiempo.
Cómo evitar estas conductas
Para evitar caer en este tipo de compras durante el Black Sale, la experta recomienda hacer una pausa deliberada antes de comprar. En ese sentido, explica que “una práctica útil es detenerse deliberadamente antes de comprar y tratar de situar el objeto en la experiencia concreta”. Esto implica preguntarse para qué se necesita el producto, cuándo se usará, cuántas veces y en qué contexto, lo que permite evaluar si realmente es necesario o prescindible.
Otro punto clave es la culpa al gastar dinero, una sensación frecuente incluso cuando existe capacidad económica. Según la académica, “puede estar asociada a aspectos profundos de la personalidad, como la autoestima o la autovaloración”. En algunos casos, esta culpa se manifiesta como una aparente autosuficiencia —como el “no necesito nada”— que en realidad puede esconder una dificultad para invertir en el propio bienestar.
Asimismo, es común que las personas sientan menos culpa al gastar en otros que en sí mismas. Esto responde a ciertos rasgos donde el autocuidado es percibido como menos legítimo, por lo que el gasto personal puede interpretarse como innecesario o egoísta, incluso cuando existen los recursos.
Finalmente, la especialista advierte que la culpa puede ser una señal útil para regular el gasto, pero también puede transformarse en un problema. Cuando existen compras impulsivas o compulsivas que no se logran controlar, o estas generan consecuencias como endeudamiento, acumulación de objetos o conflictos interpersonales, se podría estar frente a un cuadro más complejo. En estos casos, “las compras compulsivas funcionan de manera similar a otros trastornos del control de impulsos”, por lo que se recomienda buscar ayuda profesional.





















