Uno de sus exponentes es Hernán Leal, empresario, escritor y fundador de FASTCO Group, quien ha incorporado prácticas como el grounding en su rutina diaria y el montañismo de alta exigencia como espacios clave para reflexionar, ordenar ideas y enfrentar decisiones estratégicas.
En un mundo dominado por las pantallas, la hiperconectividad y la inmediatez, encontrar espacios de calma para tomar decisiones precisas y estratégicas —tanto en los negocios como en la vida personal— se ha vuelto cada vez más desafiante. Falta tiempo, falta energía. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado fuerza una tendencia entre líderes y tomadores de decisiones: hacerse un espacio en medio de la exigencia diaria para desconectarse y reconectar con la naturaleza, utilizándola como una herramienta clave para pensar con mayor claridad y perspectiva.
Lejos de las pantallas, los correos y las reuniones interminables, la naturaleza —y en particular la montaña— está emergiendo como un espacio privilegiado para ordenar ideas, reducir el estrés y tomar decisiones estratégicas con mayor claridad. No se trata solo de una pausa física, sino de un cambio profundo en la forma de pensar el liderazgo.
Diversos líderes globales han incorporado este tipo de prácticas en su rutina. Bill Gates, por ejemplo, es conocido por sus “Think Weeks”, periodos en los que se aísla en una cabaña rodeada de naturaleza para leer, reflexionar y tomar decisiones clave. Steve Jobs solía realizar largas caminatas como parte de su proceso creativo, mientras que Mark Zuckerberg ha destacado cómo caminar al aire libre le permite ordenar ideas. En la misma línea, Oprah Winfrey ha incorporado la meditación y la conexión con la naturaleza como pilares de su bienestar y claridad mental.
En Chile, esta tendencia también comienza a consolidarse, y uno de sus principales exponentes es Hernán Leal, empresario chileno, escritor y montañista Hernán Leal, fundador y presidente ejecutivo de FASTCO Group, que ha llevado esta filosofía al extremo. Su vínculo con la montaña no sólo ha marcado su vida personal, sino también su forma de liderar. Leal ha inscrito su nombre en la historia del montañismo con hitos como ser el primero en el mundo, junto a los sherpas Sonam, Kunga y Lhakpa, en escalar el monte Pathibhara (6.868 m.s.n.m) en 2025; además de convertirse en 2019 en el primer y único chileno en alcanzar la cima del Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del planeta. Ese mismo año, logró un récord al ser el primer sudamericano en escalar el Everest y el Lhotse en menos de 48 horas.
Con más de 25 cumbres sobre los 6.000 metros —incluyendo seis ochomiles y las Seven Summits—, su experiencia en la montaña va mucho más allá del desafío físico.
“Me apasiona el montañismo por dos razones: el desafío físico y, sobre todo, el espacio mental y trabajo en equipo que se genera. En cada expedición logro desconectarme del ruido cotidiano; aprovecho de leer (en papel), de pensar tranquilamente con una distancia literal de miles de kilómetros en zonas que a veces incluso, como en mis dos últimas expediciones en el Himalaya, nadie había explorado antes, y así tomar decisiones que en la rutina muchas veces se postergan o se toman equivocadamente. La montaña te obliga a estar muy presente y eso es muy poderoso para liderar”, comenta.
“En la montaña todo se simplifica. No hay distracciones, no hay urgencias artificiales. Eso te permite ordenar las ideas, priorizar y tomar decisiones desde la claridad, no desde la presión. Muchas de las decisiones más importantes de mi negocio las he pensado allá bien arriba”, agrega.
Esa mirada se refleja directamente en la forma en que ha construido sus proyectos empresariales. “La montaña te enseña que no siempre gana el más fuerte, sino el que mejor se adapta. La resiliencia, la colaboración y la capacidad de tomar decisiones bajo presión no son solo conceptos, son habilidades que se entrenan en cada expedición”, explica.
Para Leal, el liderazgo tiene un fuerte componente humano. “No se trata solo de llegar a la cima, sino de cómo se llega y con quién. En la montaña dependes del equipo, confías en otros y entiendes que el éxito es colectivo, no individual”, afirma.
Grounding para partir el día
La conexión con la naturaleza también es parte de su vida cotidiana. Cada mañana, a las 6:00, Hernán Leal practica grounding – también conocido como “earthing”— es una práctica que consiste en conectar físicamente el cuerpo con la tierra, por ejemplo, caminando descalzo sobre pasto, arena o tierra, o tocando superficies naturales.
En el caso de Leal, realiza grounding caminando descalzo sobre el pasto durante un minuto, dando cerca de 60 pasos. Esta técnica, cada vez más difundida, se asocia a beneficios como la reducción del estrés, una mayor sensación de bienestar, mejor claridad mental y del sueño y, una mayor conexión con el presente.
“Todos los días busco un minuto para conectarme con la tierra. El grounding me ayuda a bajar el ritmo, a centrarme y a comenzar el día con otra perspectiva. Son pequeños hábitos que marcan una gran diferencia en cómo enfrentas los desafíos”, señala.
Además, destaca el valor de detenerse en un entorno que empuja constantemente a la rapidez. “Hoy vivimos reaccionando todo el tiempo. La montaña te enseña a pausar, a observar y a decidir con intención. Creo que eso es algo que falta mucho en el mundo empresarial actual”, reflexiona.
Esta búsqueda de espacios de desconexión no responde a una moda pasajera, sino a una necesidad cada vez más evidente: recuperar la capacidad de pensar con profundidad aislados de tanto ruido de información. En ese sentido, la montaña se transforma en algo más que un destino; se convierte en una herramienta de liderazgo.
Hoy, más que nunca, liderar no sólo implica saber hacia dónde ir, sino también cuándo detenerse. Y en ese camino, la naturaleza aparece como un aliado silencioso, pero profundamente efectivo.
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