La Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE) comenzará a dejar atrás su formato físico. Junaeb anunció que durante 2026 espera licitar una primera etapa de digitalización e iniciar una marcha blanca, periodo en que ambas modalidades convivirán antes de avanzar gradualmente hacia el reemplazo del plástico.

No obstante, la transición no será inmediata en todo Chile, ya que el funcionamiento de la nueva modalidad requiere validadores compatibles en el transporte público, tecnología que actualmente está disponible solo en algunas ciudades. Por esa razón, el cambio deberá ajustarse al desarrollo de la infraestructura en cada zona.

Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), plantea que la digitalización podría transformar la forma en que los estudiantes administran y utilizan este beneficio.

“La TNE digital anunciada por la autoridad de Junaeb promete una revolución en el funcionamiento del sistema porque es una tarjeta mucho más segura y versátil”, sostiene. El experto atribuye esa mayor protección a la posibilidad de incorporar mecanismos biométricos, como reconocimiento facial o huella digital, que dificultarían su clonación.

¿Qué cambiaría frente a la tarjeta física?

Otro cambio estaría en los tiempos de entrega. “Su emisión pasaría a ser instantánea, ya que no hay un plástico que enviar por correo a todo Chile”, explica el académico de la Uandes.

La experiencia cotidiana también podría simplificarse. Según el especialista, la TNE podría utilizarse desde el teléfono o incluso desde un reloj inteligente, mientras una aplicación permitiría administrar sus funciones de manera ágil.

Otra ventaja sería la capacidad de cancelarla inmediatamente cuando sea necesario y realizar un análisis estadístico instantáneo de su utilización.

Como única limitación práctica, Reid menciona la necesidad de contar con batería en el celular al momento de utilizarla.

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Equipo Prensa
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