Distintos estudios científicos, como el reciente reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), plantean que el calentamiento global se está acelerando de manera vertiginosa. Se acaba el tiempo para limitar la temperatura a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Por lo tanto, la acción por el clima se hace perentoria ¿Qué medidas se pueden desarrollar para no llegar a un punto de no retorno?

Lo primero, se relaciona con la explotación sustentable de las fuentes renovables de energía. Avanzar en la producción de hidrógeno verde y sus derivados -en particular, de fertilizantes verdes- permitirá descarbonizar esta área. Actualmente, los fertilizantes comerciales se producen usando combustibles fósiles, lo que representa cerca de un 2% del total de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En cambio, la producción de fertilizantes renovables permitirá avanzar en el desarrollo de la economía del hidrógeno. Hoy, el amoniaco verde es más costoso, pero los proyectos renovables permitirán bajar los costos de producción de energía haciendo que este tipo de fertilizantes sean más competitivos.

La segunda acción está asociada al avance de la electromovilidad. El año pasado, las ventas de vehículos eléctricos correspondieron a un 10% del total de automóviles vendidos, siendo los principales usuarios China y Europa. La mayor demanda por vehículos 100% eléctricos con baterías y la incorporación de autos con pila de combustible, permitirá que los costos de producción vayan disminuyendo. Por ejemplo, para el caso de los vehículos con baterías de litio, los precios de esos productos han disminuido cerca de un 90% en la última década.

Sin duda, electrificar el transporte significa avanzar en la descarbonización, ya que ese sector representa un 25% de las emisiones de GEI a nivel global. El uso de energía limpia, con la tecnología actual, permitirá avanzar sostenidamente hacia la carbono neutralidad.

La tercera acción por el clima, sería la incorporación de proteínas de origen vegetal. Esto, pues la ganadería representa el 14,5% del total de las emisiones. Si en nuestra dieta pudiéramos incorporar proteínas de origen vegetal -por ejemplo, de porotos, lentejas, nueces, entre otros-, las emisiones disminuirían drásticamente, pues la producción de este tipo de alimentos produce un 90% menos de emisiones respecto a la producción de carne.

Estos tres ejes -basados en la explotación de las fuentes renovables de energía y el cambio en ciertos hábitos alimenticios-, permitirá avanzar en la descarbonización de nuestro planeta. Acciones basadas en ciencia y tecnología se traducirán en un mejor futuro para nuestra sociedad.

 

 

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