Por Tamires Silvestre, directora de Sustentabilidad de Ball para América del Sur
Este 16 de septiembre se cumplieron tres años desde que comenzaron a regir en Chile las metas de recolección y valorización para envases y embalajes establecidas por la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, más conocida como Ley REP. Este aniversario representa una oportunidad para reconocer la importancia del camino iniciado y, especialmente, para reflexionar sobre los desafíos que acompañarán la consolidación de un sistema de recuperación de envases cada vez más amplio, articulado y eficiente.
La implementación de estas metas marcó un cambio relevante en la manera de abordar la gestión de los envases una vez finalizada su vida útil. A partir de este marco, quienes introducen envases y embalajes en el mercado deben participar en sistemas de gestión y contribuir al cumplimiento gradual de las obligaciones de recolección y valorización.
De esta forma, Chile estableció las bases para avanzar desde un modelo lineal, basado en producir, consumir y desechar, hacia otro en el que los materiales puedan mantenerse en circulación y convertirse nuevamente en recursos productivos.
Como ocurre con toda transformación de alcance nacional, la construcción de este sistema es un proceso progresivo. Requiere desarrollar capacidades, generar aprendizajes y fortalecer la colaboración entre productores, sistemas de gestión, autoridades, municipios, gestores, recicladores de base, organizaciones especializadas y ciudadanía. Cada uno de estos actores aporta conocimientos, experiencia y capacidades complementarias para avanzar hacia objetivos compartidos.
Tras estos primeros tres años, el principal desafío es continuar fortaleciendo las condiciones que permitirán aumentar gradualmente la recuperación y valorización de los envases. Esto supone ampliar las alternativas de recolección, profundizar la educación ambiental, desarrollar infraestructura, fortalecer la trazabilidad y promover que los materiales recuperados mantengan la calidad necesaria para reincorporarse a nuevos ciclos productivos.
En materia de cobertura, el despliegue gradual de la recolección selectiva representa una oportunidad para seguir ampliando el acceso al reciclaje en un número creciente de hogares y territorios, mediante el trabajo coordinado entre los sistemas de gestión, los municipios y los distintos actores involucrados.
La educación ambiental seguirá siendo un componente clave para fortalecer la participación ciudadana y consolidar hábitos de separación de residuos. Contar con información clara, sencilla y consistente sobre qué materiales pueden reciclarse, cómo separarlos y cuáles son las alternativas disponibles para su entrega contribuye a generar una participación cada vez más activa y permanente en la economía circular.
El aluminio muestra con claridad el potencial de este esfuerzo colectivo. Este material puede reciclarse repetidamente sin perder sus propiedades esenciales y producir aluminio reciclado requiere cerca de un 95% menos de energía que producir aluminio primario. Cada lata recuperada representa, por tanto, una oportunidad para conservar recursos, ahorrar energía y mantener un material valioso dentro de la economía.
Antecedentes sectoriales sitúan la tasa de recuperación de latas de aluminio en Chile en torno al 36%. Esta cifra refleja la oportunidad de seguir impulsando iniciativas, fortalecer las capacidades ya instaladas y ampliar la colaboración entre los distintos actores para avanzar en su recuperación. La experiencia de otros países de la región confirma que es posible alcanzar altos niveles de circularidad cuando existe una articulación sostenida entre industria, autoridades, gestores, recicladores y consumidores.
Una expresión concreta de esta colaboración es la Hoja de Ruta Aluminio 2030, coordinada por La Ciudad Posible con el apoyo de Ball. Su Mesa de Gobernanza se conformó con la participación del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), el sistema de gestión ReSimple, Metalum, la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR), el Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM), Kyklos, Volta, País Circular, Mongerch, Novelis, AbInBev, ECSA, Giro, Ambipar y ABChile. Este trabajo conjunto permite compartir experiencias y desarrollar iniciativas para fortalecer la recuperación, valorización y trazabilidad del aluminio en Chile.
El aluminio tiene, además, una importancia económica concreta para la cadena del reciclaje. Según antecedentes levantados por La Ciudad Posible, puede representar apenas entre el 2% y el 6% del peso de una ruta de recolección, pero su valor comercial puede llegar a cubrir cerca de la mitad de los costos operativos de los recicladores. Esto significa que recuperar más latas también puede ayudar a sostener rutas de reciclaje más estables, inclusivas y eficientes.
En este proceso, las recicladoras y los recicladores de base tienen un rol fundamental. Su experiencia en la recuperación, clasificación y comercialización de materiales constituye un conocimiento valioso para la construcción de la economía circular en los territorios. Seguir fortaleciendo su participación dentro del sistema, así como las iniciativas orientadas a su capacitación, formalización y acceso a mejores condiciones, contribuirá a consolidar una cadena cada vez más robusta, inclusiva y eficiente.
Desde la industria también tenemos un papel que cumplir. Debemos seguir innovando en el diseño de envases, favorecer materiales con un alto potencial de circularidad, incorporar contenido reciclado y participar activamente en iniciativas que contribuyan a su recuperación. La circularidad es, por definición, un esfuerzo compartido y necesita que todos los actores de la cadena trabajemos de manera coordinada.
A tres años de la entrada en vigor de las metas para envases y embalajes, Chile cuenta con un marco que permite proyectar una transformación de largo plazo. La siguiente etapa ofrece la oportunidad de profundizar los aprendizajes, fortalecer la colaboración público-privada, ampliar capacidades y seguir promoviendo una cultura en la que los materiales sean reconocidos como recursos.
Cerrar el círculo significa lograr que aquello que hoy consumimos pueda convertirse en el recurso que utilizaremos mañana. La Ley REP nos entrega una base para avanzar en esa dirección. El desafío compartido es continuar construyendo, mediante la colaboración y el desarrollo de capacidades, un sistema de economía circular cada vez más sólido, inclusivo y presente en todos los territorios del país.
Sobre Ball Corporation
Ball proporciona soluciones innovadoras y sostenibles de envases de aluminio para clientes de bebidas, cuidado personal y productos para el hogar. La compañía emplea a 16.000 personas en más de 65 fábricas e instalaciones en todo el mundo y registró ventas netas de US$ 13,16 mil millones en 2025. En América del Sur, la empresa cuenta con 15 unidades de producción, distribuidas entre Brasil, Chile, Argentina y Paraguay. Para más información, visite www.ball.com y siga QUIEROLATA – movimiento a favor de la lata de aluminio, el envase más amigable con el medio ambiente – en Instagram y Facebook.





















