A pocos días del inicio del año escolar, elegir un centro educativo puede ser un desafío para muchas familias de niños y niñas en edad temprana, especialmente cuando cuentan con poco tiempo y escasa información sobre qué aspectos considerar. La cercanía al hogar o al trabajo, el bajo costo y la posibilidad de que sus hijos permanezcan gran parte del día, suelen ser factores prioritarios. Sin embargo, estos criterios a veces dejan en segundo plano elementos fundamentales, lo que puede llevar a una decisión poco adecuada.
Para una buena elección, es importante que las familias observen si el centro ofrece un ambiente seguro, limpio y acogedor, con espacios luminosos, materiales accesibles y oportunidades de juego y exploración. También es clave fijarse en cómo las educadoras y el equipo educativo se relacionan con los niños y niñas: si existe un trato respetuoso, si se validan sus emociones y si se demuestra cercanía y afecto. El vínculo que se genera es esencial para su seguridad emocional.
En la primera infancia, el juego es el principal motor de aprendizaje, por lo que el centro debe priorizar experiencias lúdicas y el desarrollo socioemocional, por sobre la enseñanza temprana de contenidos. Asimismo, es recomendable considerar un proceso de adaptación gradual y flexible, con comunicación constante y respeto por los tiempos de cada infante.
También se sugiere que las familias visiten el centro durante su jornada habitual. Conocer el proyecto educativo, revisar normas y protocolos, observar cómo se desarrollan las actividades y se organizan los tiempos, permite tomar decisiones más informadas. Es importante observar detenidamente la relación que establece el equipo con los niños y niñas: un trato cordial, cercano y respetuoso, que promueva la autonomía y la convivencia. Además, resulta relevante consultar por la formación profesional del equipo y su estabilidad, ya que la permanencia favorece vínculos seguros.
La confianza entre las familias y el centro educativo favorece el bienestar y el desarrollo integral de los niños y niñas. Observar cómo se sienten en este espacio es clave: si con el tiempo se muestran tranquilos y seguros, es una señal de que la elección ha sido adecuada. Decidir con conocimiento y calma permitirá fortalecer los cimientos de su desarrollo y aprendizaje.
Paulina Zamora Coordinadora de Prácticas Escuela de Educación Parvularia Universidad de Las Américas





















