Programas de prácticas y aprendices, una fuente para gestionar nuevo talento minero

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Programas de prácticas y aprendices, una fuente para gestionar nuevo talento minero

 

En el marco del día nacional del estudiante en práctica, o día del practicante, que se celebra todos los días 2 de febrero en Chile, la alianza CCM-Eleva se refirió al rol clave que poseen los programas de prácticas y aprendices en la industria minera, y asimismo, ahondaron en la importancia de que estas iniciativas estén bien estructuradas, fomentando el aprendizaje de las y los estudiantes y su futura empleabilidad.

“La visión de las compañías mineras ha ido cambiando, ya no solo poseen un rol productivo de minerales, sino el importante rol formativo y de vinculación con sus comunidades donde operan, lo cual se vincula directamente con el proceso de prácticas y aprendices”, dijo Verónica Fincheira, gerenta del Consejo de Competencias Mineras, quien agregó que “el país necesita más prácticas”. 

En la misma línea Rafael Pizarro, director de estándares laborales y prácticas sectoriales de la alianza CCM-Eleva, agregó que, “los programas de prácticas y aprendices son una de las principales estrategias de gestión del nuevo talento que tienen las empresas para incorporar a más personas en sus equipos de trabajo, y también son súper importantes porque son una oportunidad para trabajar con las comunidades, vincularse con el territorio y para lograr metas de balance de inclusión y género”. 

Sin embargo, advirtió que, “para que efectivamente el ambiente laboral se convierta en un espacio de aprendizaje real, es importante tener un proceso suficientemente estructurado que favorezca el desarrollo de las capacidades que se necesitan para que los participantes puedan incorporarse en las empresas”. 

Modelo de Prácticas y Aprendices 

Para orientar los procesos formativos, la alianza CCM-Eleva cuenta desde el año 2018 con un Modelo de apoyo para los Programas de Prácticas y Aprendices de las empresas mineras, el cual se puede implementar a programas presenciales, virtuales o semipresenciales. Dentro de sus objetivos se busca convertir el lugar de trabajo en un ambiente de aprendizaje, potenciar la vinculación formativo-laboral, y desarrollar los procesos de aprendizaje pertinentes, sistémicos y estructurados, entre otros pilares, los que en su conjunto buscan asegurar la adquisición de las competencias y capacidades necesarias para desempeñarse adecuadamente en el presente y futuro de la industria. 

Para la elaboración del modelo, los especialistas revisaron experiencias internacionales, incluyendo estándares de desempeño e instrumentos de evaluación previamente definidos, el diseño de circuitos de formación en base a estacionamientos de entrenamiento, la formación de maestros guías que participan en el proceso, el desarrollo de procesos altamente estructurados, con objetivos, etapas y resultados esperados, como asimismo el monitoreo y acompañamiento permanente.

Impacto del Modelo 

Durante el último año, el modelo ha apoyado metodológicamente a 11 faenas mineras pertenecientes a 7 empresas mineras (incluyendo a Antofagasta Minerals, CMP, Lundin Mining, Anglo American, Teck, Metso:Outotec y Codelco), impactando a 354 trabajadores, de los cuales un 86,4% son mujeres y un 13,6% hombres, generando un impacto importante en el desarrollo de programas de aprendices y prácticas en áreas operativas y mantenimiento, con un fuerte foco en la incorporación de talento femenino, esto último entendido como un compromiso sectorial, donde de busca aumentar el actual 15% de participación laboral femenina en minería.

Adicionalmente, desde el año 2018 a la fecha, este modelo de apoyo ya ha impactado a más de 750  participantes de procesos de prácticas y aprendices, favoreciendo las estrategias de empleabilidad. Según una medición realizada por CCM-Eleva, un 69,5% de los participantes de procesos de P&A ha sido contratado por las empresas al término del proceso, y esa cifra aumenta a un 74% de contratación -en el mismo perfil de egreso- si se consideran las vinculaciones posteriores a otras empresas.

Asimismo, se observa que, “históricamente, el 70% de los programas asesorados han sido de aprendices, los cuales se enfocan en egresados de colegios de enseñanza media técnico profesional y centros de formación técnica (técnicos de nivel superior), y, mayoritariamente en las comunidades de influencia, con foco en mujeres de edades entre 18 y 55 años, egresadas de enseñanza científico humanista”, explicó Guillermo Salgado, especialista del Modelo de CCM-Eleva, quien especificó que los programas de aprendices tienden a tener más flexibilidad que los programas de prácticas, donde estos últimos se vinculan a procesos de programas profesionales y memorias.

Desafíos a nivel nacional

Según el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2021-2030 (EFL 2021), se plantea que un desafío importante a nivel nacional es la cantidad de estudiantes TP que no logran realizar ni completar su práctica profesional en especialidades mineras, dejando inconcluso su ciclo de formación sin la posibilidad de obtener su título de especialidad. «Según datos del Mineduc, un poco más del 30% de los egresados de EMTP no se titulaba antes de la pandemia, situación que se vio fuertemente incrementada con esta, empinándose por sobre el 40%. Inclusive, hay cifras informales que hablan de más del 50%», agregó Salgado.

Para ello, el EFL 2021 también plantea la necesidad de que tanto empresas mineras como proveedores continúen habilitando más oportunidades de prácticas y aprendices, las cuales se redujeron en un 54% durante el peak de la pandemia, pero también así, agrega Rafael Pizarro “es importante que se sigan consolidando nuevas modalidades de prácticas, como son las prácticas online e híbridas (semipresencial), especialmente en una cultura laboral actual que ha incorporado el teletrabajo como una forma válida de funcionamiento organizacional”.

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