En muchas ocasiones, cuando las familias escuchan la palabra STEM, que se refiere al modelo educativo asociado a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, piensan de inmediato en robots o tecnologías complejas. Sin embargo, este enfoque también está presente en experiencias cotidianas, simples y accesibles, especialmente cuando los niños juegan, exploran y experimentan en sus casas.

El primer laboratorio STEM está más cerca de lo que creemos: la cocina del hogar. En vacaciones, cuando hay más tiempo libre, el aburrimiento aumenta y el desarrollo de la curiosidad inicia, cocinar se convierte en una experiencia de aprendizaje y diversión sobre todo para los niños de primera infancia. La cocina invita a observar, preguntar, predecir y experimentar, ayudando a los niños a explorar y comprender el mundo. Preguntas simples como: ¿qué pasa si mezclamos harina con agua? ¿por qué el hielo se derrite? conectan directamente con el pensamiento científico.

En ciencias, los pequeños exploran cambios de estado al congelar jugo o derretir chocolate. En matemática, miden ingredientes, comparan cantidades y cuentan cucharadas. La tecnología aparece cuando usan electrodomésticos con apoyo adulto, comprendiendo su función y cuidado. La ingeniería se manifiesta cuando intentan, por ejemplo, que las galletas no se rompan o que una torre de panqueques se mantenga en equilibrio. Todo esto ocurre mientras juegan, prueban y cometen errores… que es justamente la esencia del aprendizaje, sobre todo en los primeros años de vida. 

No hay que preparar recetas perfectas, sino que acompañar con preguntas claves, como, por ejemplo, cuando armamos palitos con frutas (plátano, frutilla, uva, kiwi) podemos invitar a observar colores, tamaños y texturas, y mediar con interrogantes tan sencillas como ¿qué fruta es más blanda? ¿cuál es más jugosa? Desarrollar la predicción al preguntar ¿qué combinación quedará más dulce? Y, por sobre todo, experimentar al probar distintos órdenes y mezclas.

En vacaciones, cuando el objetivo también es pasarlo bien, cocinar juntos puede ser una forma simple y significativa de aprender STEM… sin que nadie sienta que está “haciendo clases”.

Porque aprender, cuando nace del juego, sabe mucho mejor.

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Equipo Prensa
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