La expansión de la fiebre porcina africana en Europa ha generado preocupación a nivel internacional por sus efectos en la producción y el comercio de carne de cerdo. Si bien se trata de una enfermedad que no afecta a las personas, su propagación puede tener consecuencias económicas relevantes para países exportadores.

Chile no está ajeno a este escenario, considerando el peso que tiene la producción porcina en la economía nacional y el consumo interno de este alimento, uno de los más presentes en la dieta de los hogares.

Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que “la producción de cerdo en Chile es del orden de las 580 toneladas al año, y se exporta, más o menos, la mitad de ese volumen, siendo exportaciones de más de US$ 600 millones”.

Más exportaciones y efectos en el mercado interno

Según el experto, la situación en Europa podría generar un aumento en la demanda por carne de cerdo chilena. “El efecto de la expansión de esta fiebre porcina en Europa va a ser un aumento en la demanda, por lo tanto, nuestras exportaciones tendrán un precio más alto”, señala.

No obstante, advierte que este mayor interés externo además podría tener consecuencias dentro del país. “También se va a producir algo de escasez interna, y eso haría subir el precio de la carne de cerdo, que en Chile es un volumen importante per cápita”, afirma.

En ese contexto, el académico Uandes recuerda que el consumo de cerdo en Chile alcanza cerca de 20 kilos por habitante al año, lo que podría amplificar el impacto en los precios. “Ese aumento del precio interno algún efecto también tendrá en la inflación”, concluye.

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Equipo Prensa
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