La ceremonia de certificación ambiental destacó el trabajo de las comunidades educativas de la región. Actualmente, 348 establecimientos educacionales mantienen vigente su certificación ambiental.

Con el reconocimiento al compromiso de las comunidades educativas con la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible, se realizó la Ceremonia de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales, en el marco del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE) del Ministerio del Medio Ambiente.

A través de esta certificación se destaca el trabajo de los establecimientos que incorporan la sustentabilidad en sus prácticas pedagógicas, la gestión institucional y la relación con su entorno, mediante la entrega de reconocimientos correspondientes a los niveles Básico, Medio y de Excelencia.

Durante el proceso de certificación correspondiente a 2025, 161 unidades educativas obtuvieron la certificación ambiental en la Región del Biobío. De ellas, 22 alcanzaron el nivel Básico, 37 el nivel Medio y 102 el nivel de Excelencia. Del total, 37 corresponden a jardines infantiles.

En cuanto a su distribución territorial, 30 establecimientos pertenecen a la provincia de Arauco, 44 a la provincia de Biobío y 87 a la provincia de Concepción. Actualmente, la región cuenta con un total de 348 establecimientos educacionales que mantienen su certificación ambiental vigente, reflejando el compromiso sostenido de las comunidades educativas con la sustentabilidad.

Al respecto, el seremi del Medio Ambiente, Mario Delannays Araya, destacó la importancia de integrar la educación ambiental desde los primeros años de formación.

“La importancia de esta iniciativa es incorporar las temáticas ambientales en la educación de nuestros alumnos, para que estos contenidos sean conocidos desde la primera infancia. Estamos muy contentos, porque esta coordinación multisectorial nos permite avanzar en la formación de comunidades educativas más conscientes y comprometidas con el cuidado del medio ambiente”, señaló la autoridad regional.

El Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales es una estrategia voluntaria que busca integrar la educación ambiental en el quehacer de las comunidades educativas, promoviendo conocimientos, valores y prácticas orientadas a la prevención y resolución de problemáticas socioambientales locales.

El proceso considera estándares que abordan tres ámbitos fundamentales: curricular-pedagógico, gestión institucional y relaciones con el entorno. De esta manera, promueve que la sustentabilidad no solo forme parte de los contenidos educativos, sino que también se refleje en las decisiones, acciones y vínculos de cada establecimiento con su territorio.

Por su parte, la seremi de Educación, Teresa Molina Carrasco, destacó el trabajo que desarrollan los establecimientos educacionales para incorporar la sustentabilidad en sus proyectos educativos institucionales.

“Hoy, estos 161 establecimientos educacionales evidencian el trabajo que desarrollan en materia de concientización, reciclaje y otras temáticas medioambientales, en concordancia con sus proyectos educativos institucionales. Esta certificación reconoce las acciones que realizan las comunidades educativas para incorporar la sustentabilidad en su quehacer, en línea con la política pública del Ministerio de Educación y el trabajo articulado entre distintos actores del Estado”, señaló.

En la Región del Biobío, la implementación del SNCAE es coordinada por el Comité Regional de Certificación Ambiental, instancia intersectorial que articula el trabajo de instituciones públicas vinculadas a la educación, el medio ambiente y el desarrollo de las comunidades educativas.

La ceremonia puso en valor el esfuerzo conjunto de equipos directivos, docentes, asistentes de la educación, estudiantes y familias, cuyo compromiso resulta fundamental para incorporar la sustentabilidad de manera permanente en la vida escolar.

A través de iniciativas como el SNCAE, la Región del Biobío continúa fortaleciendo la educación ambiental como una herramienta clave para formar niñas, niños y jóvenes conscientes, participativos y preparados para contribuir a la construcción de territorios más sostenibles.