¿Qué tan importante es el barrio donde crece una persona para definir su futuro? Una investigación realizada en Chile, por la Universidad de Los Andes, reveló que la decisión de ingresar a la universidad no depende únicamente del rendimiento académico, los ingresos familiares o el acceso al financiamiento. También influyen las experiencias de quienes viven más cerca.
El estudio da a conocer que los jóvenes tienen significativamente más probabilidades de matricularse en la educación superior cuando un vecino cercano logra ingresar a la universidad. En concreto, la probabilidad de acceder a estudios universitarios aumenta en más de 10 puntos porcentuales cuando el vecino logra matricularse gracias a financiamiento estudiantil.
Los hallazgos surgen de una investigación que analizó registros educacionales, socioeconómicos y geográficos de miles de estudiantes chilenos. Para ello, se combinaron bases de datos del Ministerio de Educación, el DEMRE, el Ministerio de Desarrollo Social y otras instituciones públicas, permitiendo seguir las trayectorias de los estudiantes desde la enseñanza media hasta su ingreso a la educación superior.
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo fue la identificación de vecinos a partir de direcciones georreferenciadas. El análisis se concentró en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, territorios que en conjunto reúnen más del 60% de la población del país. Esto permitió estudiar de manera precisa cómo las decisiones educativas se transmiten dentro de comunidades y entornos cercanos.
El estudio fue liderado por Andrés Barrios, director del Human Development Lab y académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), y publicada en el American Economic Journal: Applied Economics, una de las revistas científicas más prestigiosas en el ámbito de la economía aplicada.
Según explica Barrios, los resultados muestran que las oportunidades educativas pueden expandirse más allá de quienes reciben directamente los beneficios.
«Cuando una persona logra acceder a la universidad, especialmente en contextos donde pocos lo han hecho antes, su experiencia se transforma en una referencia concreta para quienes la rodean. Eso ayuda a reducir incertidumbres, entregar información y mostrar que estudiar una carrera es una meta posible«, señala.
La influencia, además, no se limita a los vecinos. El estudio encontró que cuando un hermano mayor logra ingresar a la universidad con apoyo financiero, la probabilidad de que el hermano menor también acceda a la educación superior aumenta entre 12,5 y 16,5 puntos porcentuales.
Los efectos tampoco terminan con la matrícula. La investigación detectó mayores tasas de permanencia y graduación entre quienes estuvieron expuestos a vecinos o familiares cercanos que previamente habían ingresado a la universidad, sugiriendo que estas influencias tienen consecuencias de largo plazo en las trayectorias educacionales.
Otro hallazgo relevante es que el efecto disminuye rápidamente con la distancia. La influencia es considerablemente más fuerte entre vecinos cercanos, personas de edades similares y jóvenes que comparten condiciones socioeconómicas parecidas, lo que refuerza la importancia de las redes sociales cotidianas.
Para Barrios, estas conclusiones tienen implicancias directas para las políticas públicas.
«Generalmente evaluamos el impacto de becas, créditos o programas de acceso considerando únicamente a quienes reciben el beneficio. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que esos efectos pueden ser bastante mayores, porque también alcanzan a vecinos, hermanos y otros jóvenes que forman parte de las mismas redes sociales», concluyó.




















