• La infraestructura de la Aldea de Chaimávida, emblemático espacio que por décadas acogió a cerca de 500 niños, niñas y jóvenes, fue completamente destruida por los incendios que afectan a la zona.

 

Los devastadores incendios forestales que impactan a la Región del Biobío alcanzaron también a Aldeas Infantiles SOS Chile, provocando la pérdida total de la infraestructura de la Aldea de Chaimávida, un lugar de profundo valor histórico, social y emocional para la organización y para cientos de personas que crecieron y trabajaron allí.

Fundada en 1972, la Aldea de Chaimávida fue una obra social pionera en Chile, al representar uno de los primeros esfuerzos por superar el modelo tradicional de orfanato, basado en grandes instituciones despersonalizadas, para avanzar hacia un enfoque centrado en el hogar familiar, el afecto y el desarrollo integral de niños, niñas y jóvenes.

Más que un espacio residencial, Chaimávida fue un verdadero hogar. En sus dependencias se vivieron celebraciones de cumpleaños, navidades y fiestas patrias, junto con el acceso a educación de calidad y espacios recreativos, como piscinas al interior del recinto. Estas condiciones fueron posibles gracias al apoyo constante de donantes y, especialmente, a los recursos provenientes de la casa matriz de Aldeas Infantiles SOS en Austria.

A lo largo de su historia, la Aldea acogió a cerca de 500 niños, niñas y jóvenes, quienes encontraron allí no solo protección, sino también pertenencia, sentido de vida y familia.

Raúl Céspedes, último director de la Aldea de Chaimávida, se refirió al impacto de esta pérdida: “Cientos de niños y jóvenes encontraron allí una familia y un sentido para sus vidas. Hoy se cierra este mundo de amor, pero no se entierra. Sus semillas han sido sembradas en los corazones de cientos de egresados, que hoy han manifestado su dolor y tristeza. Quienes trabajamos ahí sentimos una pena enorme, pero también la profunda alegría de haberlo dado todo por la vida de muchos niños, niñas y jóvenes, y de haber perpetuado el amor de cientos de madrinas y padrinos en el cuidado de sus ahijados”.

En los últimos años, y como parte de la evolución del modelo de atención de Aldeas Infantiles SOS Chile, el programa residencial fue trasladado a viviendas insertas en la comunidad de Concepción. La infraestructura de Chaimávida estaba proyectada para ser remodelada como centro de capacitación para colaboradores y colaboradoras de todo el país, además de espacio recreativo y de encuentro para niños, niñas y adolescentes vinculados a la organización.

 

Hoy, al igual que muchas comunidades del país, Aldeas Infantiles SOS Chile enfrenta los efectos devastadores de los incendios. Sin embargo, el legado de la Aldea de Chaimávida permanece vivo en la historia institucional, en la memoria de quienes crecieron allí, en las familias que se formaron, en los equipos que entregaron su vocación y en los valores que continúan guiando el trabajo de la organización.

La Organización continuará informando oportunamente sobre esta situación y sobre los próximos pasos que se adoptarán como institución, honrando siempre la historia, el amor y las vidas que dieron sentido a la Aldea de Chaimávida.

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Equipo Prensa
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