Los jardines son espacios de vida, color y bienestar. En ellos compartimos momentos de descanso, juego y contemplación, muchas veces acompañados de nuestras mascotas. Sin embargo, lo que para nosotros es belleza natural, para perros, gatos y otros animales curiosos, puede representar un riesgo de intoxicación por plantas ornamentales.

En Chile, existen numerosas especies que adornan patios, balcones y plazas, pero que pueden resultar tóxicas si son ingeridas o manipuladas por animales. Entre las más comunes destacan la azalea, el lirio, el laurel de flor, el dieffenbachia, la violeta de Persia, la hortensia, el lirium y el filodendro. Todas ellas se encuentran fácilmente en viveros y hogares, y en mayor o menor grado contienen compuestos que pueden provocar desde irritaciones orales y vómitos, hasta fallas cardíacas o renales.

En perros y gatos, las intoxicaciones vegetales suelen ocurrir por curiosidad o aburrimiento. Los cachorros tienden a morder hojas o flores; los gatos, especialmente los que viven en interiores, pueden jugar con plantas ornamentales o ingerir partes pequeñas. Muchas veces, los tutores no asocian los síntomas iniciales como hipersalivación, vómitos, letargia o temblores con una exposición a plantas, lo que retrasa la atención veterinaria.

Es importante conocer estas especies potencialmente tóxicas e identificar si están en los hogares. Lo segundo, si la conducta de la mascota es de mayor riesgo, lo mejor es optar por especies que no sean tóxicas, como la lavanda, la margarita, el romero o el jazmín del cabo, por mencionar algunas.

Otra medida sencilla y efectiva es ubicar las plantas fuera del alcance de los animales. En jardines abiertos, los cercos o maceteros elevados ayudan a reducir el contacto directo. En interiores, se recomienda evitar los maceteros al nivel del suelo o el uso de fertilizantes líquidos con olores atractivos.

Ante cualquier sospecha de intoxicación, la recomendación es actuar de inmediato. No se debe inducir el vómito sin orientación profesional ni administrar remedios caseros. El paso correcto es siempre contactar a un médico veterinario, informar la especie de planta y llevar una muestra si es posible. La rapidez con que se actúe puede marcar la diferencia entre una recuperación completa o una complicación grave.

La prevención comienza en casa, con pequeños cambios se asegura que la convivencia con la naturaleza sea segura también para nuestras mascotas.

Lorena Jofré Decana Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas.

 

Google News Portal Educa
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Educa