En las últimas décadas, América Latina ha sido testigo de un crecimiento sostenido de la participación de las mujeres en espacios de liderazgo. Cada vez es más habitual ver a mujeres encabezando organizaciones, universidades, empresas, gobiernos locales y proyectos de alto impacto social.

Este avance es fruto de un cambio cultural impulsado por políticas públicas y el compromiso de miles de personas que han abierto caminos en espacios tradicionalmente masculinos.

Sin embargo, la región aún enfrenta brechas persistentes en materia de igualdad de oportunidades, participación efectiva en la toma de decisiones y corresponsabilidad. Aunque más mujeres acceden a posiciones de liderazgo, su presencia en los niveles más altos de poder continúa siendo limitada.

Por ejemplo, según datos 2025 de ONU Mujeres, alrededor del 36% de los escaños parlamentarios en América Latina y el Caribe son ocupados por el género femenino. Asimismo, en gobiernos nacionales de los países de la región, representan aproximadamente un 22,9% de los integrantes del gabinete dirigiendo ministerios de un área política.

El desafío actual es promover entornos que garanticen igualdad de condiciones, impulsen el desarrollo profesional y reconozcan la diversidad de trayectorias de las mujeres de manera transversal. También es necesario fortalecer las redes de apoyo entre líderes, fomentar la mentoría y visibilizar referentes femeninos en todos los sectores.

En ese contexto, la reciente realización del Women Economic Forum Global en México, bajo el lema “Women of Impact: Building Sustainable Communities”, adquiere especial relevancia en América Latina. Este espacio reunió a emprendedoras, líderes, académicas y políticas de Iberoamérica con el propósito de impulsar el empoderamiento económico de las mujeres y fortalecer la equidad de género como motor del desarrollo sostenible. Su convocatoria reafirma que el liderazgo femenino no es solo una opción, sino una condición estratégica para el progreso global.

Como región hemos avanzado, pero aún queda camino por recorrer para promover la participación y liderazgo femenino en igualdad, en miras a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Consolidar una cultura de liderazgo equitativo exige compromiso institucional, políticas sostenidas y una convicción compartida de que el talento no tiene género. Solo así lograremos que el liderazgo femenino se convierta en una característica esencial de nuestras sociedades.

Paola Espejo, Vicerrectora de Universidad de Las Américas Sede Viña del Mar

 

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