• El uso de datos en educación se ha consolidado como un eje central de la política educativa y de los procesos de toma de decisiones pedagógicas e institucionales. En un escenario marcado por crisis socioambientales, desigualdades territoriales y tensiones estructurales del sistema educativo, las formas en que se producen, interpretan y utilizan los datos adquieren una renovada relevancia. 

 

En este contexto, el seminario académico “El Rumbo del Uso de Datos en Chile” permitió visibilizar el estado actual del uso de datos en el sistema educativo nacional. Si bien se observa un avance en la generación, circulación y utilización de información, persisten importantes brechas y tensiones asociadas al sentido pedagógico de estos procesos. 

 

La actividad fue organizada por el académico de la Facultad de Educación de la Universidad de Concepción, PhD. Jorge Rojas Bravo, y constituyó el hito de cierre del proyecto Fondecyt de Iniciación N° 11230442, titulado “Prácticas de liderazgo pedagógico y su influencia en el desarrollo de una cultura escolar de uso de datos para la mejora escolar”.

 

“El seminario fue una buena instancia de conversación con varios investigadores de distintos territorios del país. Logramos generar un espacio de discusión que los profesores asistentes relevaron como importante. Tenemos que generar instancias articuladas entre el uso de datos y la visión de aprendizaje que están desarrollando nuestras escuelas, para pensar cómo su utilización se da dentro del espacio pedagógico y no sólo como un proceso para reportar resultados”, señaló Rojas, quien recientemente participó en el congreso internacional ICSEI, donde difundió resultados de su línea de investigación y reflexiones asociadas al seminario. 

 

La instancia reunió a investigadoras e investigadores de proyectos Fondecyt y FONIDE que trabajan en este ámbito. El seminario se estructuró en dos ejes: por un lado, las prácticas organizacionales y el liderazgo pedagógico asociado al uso de datos; y por el otro, el valor de la evaluación para promover una cultura que fortalezca el uso pedagógico de la información. 

 

“Los resultados que hemos encontrado son alentadores: la política educativa está orientando cada vez mejores prácticas para tomar decisiones y construir conocimiento profesional en virtud del dato, pero todavía hay brechas: todavía los liceos están desafiados a construir una visión compartida sobre cómo utilizar los datos, para qué utilizarlos y atribuirles sentido con todos los actores de la comunidad”, explicó el académico de la Universidad Católica de Temuco, Dr. Omar Aravena Kenigs, también expositor del encuentro.

 

El investigador, quien ha profundizado en las prácticas de liderazgo pedagógico en liceos de la Araucanía, enfatizó además el imperativo de fortalecer el vínculo entre la academia, la formación inicial docente y el sistema escolar. Es necesario que la universidad se vincule cada vez más con la escuela para favorecer lo que es el desarrollo de capacidades y competencias situadas en el uso del dato. En la academia existen capacidades instaladas al respecto, pero creemos que el diálogo con la escuela todavía es incipiente”, afirmó.

 

EL PESO DE LA RENDICIÓN DE CUENTAS

 

Uno de los nudos críticos abordados durante el seminario fue el uso del Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA). Según explica la investigadora Mg. Bárbara Zoro Sutton, se identificaron prácticas y concepciones que validan el instrumento como una herramienta útil para la toma de decisiones pedagógicas, pero que, al mismo tiempo, reproducen dinámicas complejas asociadas a la rendición de cuentas. 

 

“Nos encontramos con una serie de prácticas que utilizan el DIA no solamente para la mejora,  sino  también para la comparación entre grupos y la rendición de cuentas, lo que da cuenta de un proceso de ‘simcificación’ del instrumento. Además, la estructura macro del sistema educativo chileno, con altas consecuencias asociadas a los resultados, tiende a reproducir estas lógicas”, explicó la investigadora del Fondecyt Regular N° 1241246, liderado por el Centro de Liderazgo Líderes Educativos, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

 

Otra de las conclusiones del encuentro, indica Zoro, refiere a la comprensión de la evaluación formativa: “Existe una urgencia por revisar qué entendemos por evaluación formativa, los lineamientos pedagógicos que la sustentan y las creencias sobre cómo se enseña y se aprende, que están a la base de eso. Revisar nuestras propias creencias respecto a la evaluación, al uso de datos y al aprendizaje para no seguir reproduciendo ciertas prácticas”.

 

Finalmente, la investigadora destacó la relevancia de lo que denomina “la cocina del dato”, es decir, las prácticas concretas mediante las cuales los establecimientos analizan y utilizan los datos. “Que existan instancias colaborativas donde se conversen los datos ya es un gran avance: los datos cobran sentido cuando podemos hablar de ellos realmente. Sin embargo, si esas conversaciones son muy rápidas y no permiten profundizar en lo que los datos muestran, se corre el riesgo de tomar decisiones desconectadas con las causas más profundas de los problemas y que, en el fondo, nos llevan a seguir perpetuando ciertas situaciones. Hay que asegurar que el uso de los datos sea reflexivo, y eso no se puede acelerar”, concluye.

 

En escenarios de catástrofe, como los incendios que han afectado en la zona centro-sur, los sistemas educativos enfrentan el desafío de ser resilientes. En estos contextos, la falta de datos desglosados, fiables y oportunos, así como la información fragmentada y sin coordinación, se convierte en un obstáculo para la toma de decisiones. En este sentido, la planificación informada, ética y situada del uso de datos resulta clave para fortalecer la toma de decisiones pedagógicas y el quehacer de las comunidades educativas. 

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Equipo Prensa
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