Armar la mochila escolar va más allá de hablar de precios, sino de bienestar y cuidado ambiental. Conoce las recomendaciones de expertos para evitar productos tóxicos y preferir alternativas naturales que impulsen una verdadera economía circular desde la sala de clases.

Santiago, marzo 2026– A partir del 2 de marzo, las salas de clase nuevamente empezarán a recibir a los estudiantes de todo el país para comenzar un nuevo año escolar. Para los apoderados, esta fecha conlleva un desafío fundamental: escoger útiles que sean seguros para la salud y que, además, contribuyan a cuidar el medio ambiente.

Esta preocupación es natural. De hecho, como parte del contexto habitual de estas fechas, la SEREMI de Salud intensifica sus fiscalizaciones para verificar la normativa vigente, con la finalidad de evitar la venta de adhesivos y pegamentos con solventes orgánicos, el uso de tolueno y el plomo.

Ante esto, la marca líder en adhesivos escolares Pritt de Henkel, ha integrado la seguridad y la economía circular en sus productos. David Díaz, Gerente de Marketing para Adhesivos de Consumo de la compañía en Chile, explica que la marca ha desarrollado fórmulas basadas en ingredientes naturales y un modelo sostenible que incluye envases 100% reciclables y empaques de cartón. “Esto hace que el producto sea mucho más seguro para los niños, reduciendo significativamente el uso de plástico, lo que nos ayuda a promover una economía circular”, señala.

Para facilitar esta labor al momento de comprar, Carolina Rivas, Country Head de Adhesivos de consumo en Henkel Chile, aconseja: «Es fundamental revisar las etiquetas de los útiles escolares para evitar productos tóxicos. Por ello, compartimos tres claves que permitirán identificar materiales naturales que garanticen el bienestar de los estudiantes, y al mismo tiempo, promuevan la sostenibilidad:

  1. Seguridad y fórmulas naturales: verificar que el producto cumpla con regulaciones de seguridad (como la NCh 382.Of2004) y esté libre de sustancias nocivas como plomo, ftalatos y compuestos orgánicos volátiles (COV). Una excelente alternativa es el pegamento en barra Pritt Stic-Fix, ya que su fórmula contiene un 97% de ingredientes naturales, como almidón de papa y agua, haciéndolo completamente seguro para los niños.

  2. Empaques que impulsan la economía circular: aprender a identificar los símbolos de productos sostenibles. El de Möbius (♻︎) indica que un envase es reciclable, y en Chile, los plásticos con los números 1 al 6 suelen serlo. Pritt, por ejemplo, cambió su producción y hoy sus tubos son 65 por ciento de plástico reciclado, y eliminó el plástico por completo de sus empaques secundarios al usar 100 por ciento cartón. Esta iniciativa de economía circular evita la generación de aproximadamente 1.000 toneladas de residuos plásticos al año.

Durabilidad para la educación ambiental: los mejores materiales tendrán más perdurabilidad, es decir, los pegamentos que no arrugan ni dañan el papel, permiten que las manualidades duren más. Involucrar a los niños en el uso de materiales sostenibles es clave para fomentar una conciencia ambiental para cuidar su entorno y, además, potencie su creatividad.

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Equipo Prensa
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