El Banco Central informó este miércoles que el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile creció en torno a 2,5% durante 2025, una cifra que se alinea con las proyecciones del mercado y que refleja el desempeño de la economía en un escenario sin cambios estructurales relevantes.
Más que un resultado puntual, el dato confirma un crecimiento acotado en el país.
“El crecimiento del PIB del año 2025 estuvo en línea con lo esperado y marca una tendencia, o más bien, lo que puede crecer la economía en condiciones normales. Entonces, no es un dato puntual, es más bien la tendencia”, explica Javier Mella, economista y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes).
En ese contexto, las proyecciones para los próximos años apuntan a un escenario similar, aunque con algunos factores que podrían empujar levemente la actividad.
“Para 2026 y 2027 se espera crecimiento del mismo orden, que puede verse un poco aumentado por condiciones locales e internacionales, como medidas que estimulen la inversión o el empleo, algo que ya se observó en la segunda parte de 2025, con una inversión un poco más activa”, indica el experto. Por otro lado, menciona que “los principales riesgos están dados por el entorno internacional, con un conflicto que aún no se tiene claro un desenlace en medio oriente, afectando costos relevantes para la economía nacional como el petróleo”
¿Se puede crecer más?
El debate, sin embargo, está en si Chile puede salir de este rango de expansión.
“Llegar a un crecimiento del orden del 3% es factible en los próximos años, pero acercarse al 4% requiere cambios más estructurales”, advierte el académico de la Uandes.
Entre las medidas, Mella señala la necesidad de fortalecer la inversión y mejorar la productividad. “Eso pasa por facilitar los procesos de inversión, hacer la economía más atractiva y generar medidas para aumentar la productividad del trabajo”, sostiene.
Aun así, existen acciones que podrían tener efectos en el corto y mediano plazo, indica el experto. “Se pueden impulsar tratados de libre comercio con economías donde aún hay espacios pendientes, mejorar la competitividad para atracción de inversión extranjera o estimular áreas como la infraestructura, que tiene efectos positivos, pero con la estructura actual el crecimiento se mantiene en torno al 2,5%”, concluye.





















