Si los meses fueran personas, marzo sería esa persona que nadie quiere invitar, pero que finalmente, llega y hay que recibirlo con una sonrisa. Este mes es sinónimo del fin de las vacaciones y de cantidad importante de pagos, tales como permisos de circulación, colegios, universidades, entre otras, que nos devuelven a la realidad, sobre todo después de un periodo relajado como enero y febrero.

La pregunta es ¿cómo hacer frente a este mes caótico, sobre todo en términos financieros? En primer lugar, se debe hacer un listado de todos los gastos asociados a marzo, datos que deben ser contrastados con los ingresos disponibles y, sobre esa base, determinar si se requiere financiamiento, como, por ejemplo, el uso de tarjetas de crédito.

Desde mi punto de vista, acudir a tarjetas de crédito puede significar una oportunidad para hacer frente a estos gastos, sin embargo, como toda herramienta financiera, debe ser usada en forma racional. Por ejemplo, si se decide pagar con ella el permiso de circulación, en tres cuotas, es necesario provisionar o tener la certeza que en los meses siguientes se tendrá el dinero requerido para el pago. Las tarjetas ofrecen la opción del pago mínimo, que puede ser muy tentadora, sobre todo en estas fechas, pero que, en la práctica, puede generar una espiral de sobreendeudamiento bastante difícil de salir.

Al igual que las personas, las empresas no tienen presupuestos ilimitados, como muchas personas suelen creer. Entonces ¿Dónde radica el secreto para que una empresa pueda sustentar todos sus gastos? Básicamente en una planificación y control tanto de los ingresos y los egresos. Esta metodología es completamente aplicable a una persona o familia. Por tanto, el gran consejo es planificarse y controlar lo más posible tanto estos flujos. La gran diferencia es que en la familia muchas decisiones económicas de toman en forma emocional y no en forma racional. Esto explica el alto nivel de endeudamiento. Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, poco más del 50% de las familias están endeudadas y destinan poco más de un cuarto de sus ingresos al pago de deudas, lo que genera una alta presión, sobre todo, en este mes.

Finalmente, si no hizo nada para prepararse para marzo, es un buen mes para comenzar con un proceso de orden y racionalización económica. Tome decisiones informadas y utilice las herramientas que existen a su favor.

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Equipo Prensa
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