• Para muchas familias en Chile, el año no comienza realmente en enero, sino en marzo. Tras el periodo de vacaciones, este mes marca el retorno a la rutina laboral, escolar y universitaria, pero también la llegada simultánea de múltiples compromisos financieros. Matrículas y útiles escolares, aranceles universitarios, permisos de circulación, contribuciones, cuentas acumuladas y, en muchos casos, los gastos arrastrados del verano se concentran en pocas semanas, generando una presión significativa sobre el presupuesto familiar.

Este fenómeno, conocido comúnmente como el “shock financiero de marzo”, no se explica solo por el aumento de gastos, sino por su concentración temporal. A diferencia de otros meses del año, en marzo muchas obligaciones económicas coinciden en un corto período, lo que obliga a las familias a reorganizar rápidamente su liquidez. En aquellos hogares con ingresos ajustados o con menor capacidad de ahorro, esta situación puede traducirse en mayor endeudamiento o en la postergación de otros gastos relevantes.

Además, el contexto económico actual agrega un elemento adicional de preocupación. Si bien la inflación ha mostrado cierta moderación en comparación con años anteriores, los precios de bienes y servicios clave para los hogares, como educación, transporte y alimentación, continúan representando una proporción importante del ingreso familiar. Esto implica que incluso pequeños aumentos en estos costos pueden tener un impacto significativo en el presupuesto mensual.

En este escenario, marzo se transforma en una especie de prueba de estrés para las finanzas personales. Muchas decisiones que se toman en estas semanas, como recurrir al crédito de consumo, utilizar tarjetas o refinanciar deudas, pueden influir en la estabilidad económica del hogar durante gran parte del año. 

Frente a este panorama, una de las principales recomendaciones es avanzar hacia una mayor planificación financiera. Esto implica, por ejemplo, anticipar algunos gastos relevantes, como la compra de útiles o el pago de permisos, antes de marzo, distribuir los pagos cuando sea posible y evitar concentrar todas las obligaciones en un mismo momento. Del mismo modo, es clave evaluar cuidadosamente el uso del crédito, considerando no solo la cuota mensual, sino también el costo total de la deuda.

Finalmente, marzo también ofrece una oportunidad. Más allá de las presiones económicas del mes, este periodo puede ser un buen momento para revisar el presupuesto familiar, ordenar las finanzas y establecer metas de ahorro para el resto del año. En un contexto económico que sigue siendo incierto, la planificación y la educación financiera se transforman en herramientas fundamentales para enfrentar con mayor seguridad los desafíos que vienen.

Aunque marzo suele percibirse como uno de los meses más complejos para el bolsillo de los hogares, también puede convertirse en el punto de partida para una gestión financiera más consciente y sostenible durante el año.

Daniela Catalán

Académica Ingeniería Comercial

Universidad San Sebastián 

Google News Portal Educa
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Educa