Las exportaciones de productos de litio alcanzaron los US$ 1.523 millones FOB en el primer trimestre de 2026, anotando el segundo mejor inicio histórico y casi triplicando los resultados del mismo periodo del año anterior. Según información del Banco Central de Chile, en igual lapso de 2025 los envíos sumaron US$ 534 millones FOB en carbonato, hidróxido y sulfato de litio, evidenciando así el fuerte crecimiento registrado este año.

De acuerdo con información de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el precio del litio alcanzó los US$ 20.750 por tonelada al 18 de marzo, lo que representa un incremento de 3,2% respecto del inicio de ese mes. Asimismo, su cotización acumula un avance de 84% en comparación con el cierre de 2025, reflejando un fuerte repunte en el mercado. Esta alza se explica por una oferta más estrecha, asociada a la paralización de mineras chinas durante julio y agosto de 2025 por incumplimientos regulatorios.

Este escenario se da en medio de un renovado debate sobre la sostenibilidad fiscal, tras el déficit estructural de -3,6% del PIB registrado al cierre de 2025 y un nivel de deuda que se mantiene sobre el 40% del PIB. A ello se suman cuestionamientos a las proyecciones de ingresos realizadas por la Dirección de Presupuestos (Dipres) durante el gobierno anterior.

El litio ya ha demostrado su impacto en las cuentas fiscales. En 2022, último año con superávit, los ingresos asociados a este mineral aumentaron desde 0,08% del PIB en 2021 a 1,24% del PIB, impulsados por el alza del precio internacional del carbonato de litio. Ese año, el país cerró con un superávit efectivo de 1,1% y estructural de 0,5%, algo que no ocurría desde 2012 y 2015.

Pese a ello, el litio no está incorporado en la regla de Balance Cíclicamente Ajustado (BCA), a diferencia del cobre, lo que implica que no cuenta con mecanismos formales para ajustar sus ingresos ante la volatilidad de precios.

Un estudio de la Escuela de Negocios del ESE Business School de la Universidad de los Andes advierte que el uso de ingresos transitorios para financiar gasto permanente podría ampliar los déficits estructurales y dificultar la convergencia de la deuda pública, la cual, según el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), no debería superar el 45% del PIB.

En ese contexto, Maximiliano Villalobos, coautor del estudio e investigador del ESE señala que, “aunque el litio ha mostrado un repunte importante en precios junto a otros commodities desde fines de 2025, su impacto fiscal sigue siendo acotado por su menor peso en los ingresos del Estado”,

Sin embargo, puntualiza que “a medida que aumente su relevancia, se vuelve clave avanzar hacia su incorporación en la regla fiscal, siguiendo experiencias previas como el tratamiento aplicado al molibdeno de Codelco”.

Además, señala que “con un esquema similar al del cobre, con parámetros claros y definidos por expertos independientes, permitiría aislar mejor los ingresos transitorios y evitar depender únicamente de ajustes prudenciales como los actuales”, concluye el investigador. 

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Equipo Prensa
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