El Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER) de diciembre 2025 – enero 2026 marca un hito desde que comenzamos esta medición en 2011, al ser el resultado más alto registrado en la serie histórica. Este puntaje no solo representa un cambio de ánimo empresarial, sino también una señal clara de que las condiciones para invertir, contratar y crecer comienzan a consolidarse en el Biobío. Aunque es inevitable que este repunte coincida temporalmente con el nuevo escenario político nacional, es importante destacar que los datos no expresan adhesiones ideológicas, sino percepciones basadas en expectativas económicas concretas. Y esas expectativas hoy están en su mejor nivel.
El mercado laboral es reflejo de esta reactivación: un 89% de los empresarios cree que el empleo en la región aumentará o se mantendrá en 2026, y el 62% señala que su empresa generará nuevos puestos de trabajo, directos o indirectos, producto de las inversiones proyectadas. En cuanto a las remuneraciones, un 68% estima que subirán en línea con la inflación, y un 18% anticipa aumentos por sobre ella, sin que ningún encuestado haya proyectado disminuciones. Estos datos reflejan que la estabilización del entorno y la mejora en las proyecciones económicas empiezan a tener correlato en las decisiones internas de las empresas.
Sin embargo, no todo son señales alentadoras. A más de un año de la entrada en vigencia de la Ley de las 40 horas, solo un 27% de los encuestados señala haber logrado compensar la reducción de jornada con aumentos de productividad, y un 47% cree que podrá hacerlo cuando la jornada baje a 42 horas en abril de este año. Esto plantea un desafío estructural que va más allá del cumplimiento normativo: urge acompañar la transición con mayor tecnificación, digitalización y eficiencia operativa, especialmente en las medianas y pequeñas empresas.
Respecto a la situación económica actual del Biobío, un 54% la considera mala, mientras solo un 6% la califica como buena y un 1% como muy buena. No obstante, la mirada a futuro es distinta: un 56% cree que mejorará ligeramente y un 22% que mejorará significativamente en los próximos cuatro años. A nivel nacional, un 79% de los empresarios cree que Chile puede crecer al 4% en el mediano plazo, lo que, si bien no garantiza resultados, sí configura un clima de confianza indispensable para iniciar ciclos virtuosos de inversión.
Al consultar por las prioridades de desarrollo productivo que deberían impulsar las entidades de fomento regional, el mensaje es claro: lideran las preferencias la manufactura avanzada e industria 4.0 (52%) y la internacionalización del Biobío (50%), seguidas por iniciativas como la construcción naval, la construcción en madera y los proyectos de energía eólica. Estas respuestas reafirman una visión de futuro centrada en la sofisticación industrial, la apertura al mundo y la sostenibilidad del crecimiento.
En definitiva, este IPER marca un punto de inflexión. No solo por su puntaje récord, sino porque expresa la posibilidad concreta de consolidar una nueva etapa de dinamismo para la región. Pero ese optimismo no se puede quedar solo en el papel. Las oportunidades están sobre la mesa, y el desafío ahora es que este nuevo ciclo de confianza empresarial se traduzca en inversión efectiva, empleo de calidad y productividad sostenible. El Biobío tiene con qué. Solo hace falta transformar este clima de expectativas en acción real.





















