Los resultados de una investigación realizada por académicos del Instituto de Ciencias Naturales de Universidad de Las Américas evidenciaron los beneficios de las simulaciones virtuales en la formación de estudiantes de Educación Superior. El estudio abordó el uso de Labster, plataforma digital para la enseñanza de ciencias que permite experimentar y aprender en laboratorios interactivos, sin necesidad de equipamiento físico.
El estudio “Mejorando el aprendizaje: impacto de las simulaciones de realidad virtual en el rendimiento académico y la percepción en ciencias biológicas en estudiantes de psicología”, incluyó a 315 estudiantes de primer año de la carrera de Psicología de UDLA. Sus hallazgos fueron publicados en la revista Frontiers in Education.
Carlos Carrasco, académico del Instituto de Ciencias Naturales y autor principal, afirma que la incorporación de gamificación y herramientas virtuales —es decir, elementos de diseño lúdico que hacen el aprendizaje más atractivo— es una oportunidad para mejorar la calidad, la inclusión y la equidad en aulas cada vez más diversas, especialmente en un contexto de aumento de matrícula.
“El desarrollo tecnológico actual es una invitación para las instituciones de Educación Superior a innovar en sus metodologías, buscando estrategias que promuevan el éxito académico y asegurando la calidad en la formación de futuros profesionales”, señaló el experto de UDLA, quien añadió que al integrar elementos innovadores en contextos educativos, tenemos la oportunidad de transformar las experiencias de aprendizaje y adaptarlas a las necesidades de las nuevas generaciones, haciendo el proceso más atractivo y significativo, aumentando la motivación y el compromiso de los estudiantes con el estudio de las ciencias.
Los resultados constataron que quienes utilizaron las simulaciones lograron un avance académico significativo, con calificaciones finales más altas incluso tras ajustar por diferencias iniciales de rendimiento. El análisis estadístico mostró que la ganancia de aprendizaje fue considerablemente mayor en el grupo experimental, mientras que una regresión lineal múltiple confirmó que la intervención predijo mejores notas finales.
Este hallazgo ayuda a validar las simulaciones como apoyo del aprendizaje científico y sugiere un potencial para estudiantes que tradicionalmente presentan mayores barreras en el estudio de las ciencias.
Proyecciones pedagógicas
Además del rendimiento, la investigación recogió la opinión de los estudiantes. De los 237 que usaron Labster, 87 respondieron una encuesta de percepción. La mayoría coincidió en que las simulaciones facilitaron la comprensión de conceptos complejos y estaban bien alineadas con los contenidos del curso. Al respecto, Carrasco enfatiza que “los laboratorios virtuales, como Labster, eliminan las barreras físicas y económicas que tienen los laboratorios tradicionales, facilitando un acceso seguro y equitativo a experiencias científicas de calidad.”
Los autores enfatizaron que una integración efectiva de tecnologías digitales requiere de respaldo institucional, una infraestructura adecuada y un óptimo nivel en alfabetización digital en los estudiantes para fomentar el aprendizaje independiente.
Pese a su potencial, las conclusiones advierten que las simulaciones virtuales no sustituyen la experiencia práctica en un laboratorio físico, aunque sí funcionan como un complemento altamente valioso. A largo plazo, será necesario seguir evaluando sus impactos, subrayó el académico de UDLA, apuntando que “es fundamental continuar investigando sobre estrategias metodológicas que aumenten la autoeficacia, metacognición e interés de los estudiantes por los contenidos esenciales de su formación. Nuestro equipo busca articular estas experiencias con el propósito de formar profesionales capaces de contribuir de manera significativa al desarrollo y bienestar de nuestra sociedad.”.
En un contexto donde la Educación Superior enfrenta la doble presión de masificación e inclusión, el caso de Labster en estudiantes de Psicología ofrece un ejemplo concreto de cómo la tecnología puede contribuir a cerrar brechas y enriquecer los procesos de enseñanza. La evidencia recogida refuerza que la innovación pedagógica no solo eleva el rendimiento académico, sino que también construye experiencias motivadoras y significativas para los estudiantes de hoy.





















