El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó esta mañana que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero no registró variación mensual (0,0%). Con este resultado, la inflación acumulada en lo que va del año se sitúa en 0,4%, mientras que la medición a doce meses retrocedió hasta el 2,4%, consolidando una tendencia a la baja que sitúa al indicador en niveles no vistos en el último lustro.

A pesar de la estabilidad general, el reporte detalló un comportamiento mixto entre las divisiones de la canasta básica, esto porque mientras que el arriendo, la carne de vacuno y los artículos de vestuario y calzado (impulsados por el recambio de temporada) presionaron al alza, estos incrementos fueron compensados por la caída en los gastos comunes y los servicios de electricidad. Para el mercado, este dato representa un respiro directo para las familias chilenas, especialmente por su impacto en la Unidad de Fomento (UF). 

Jorge Tolosa, operador de renta variable de Vector Capital, destaca que “es un dato sorpresa para el mercado y los economistas. El impacto en el bolsillo es importante porque se mantiene la UF; se va a pagar lo mismo que el mes pasado en dividendos hipotecarios y deudas reajustables, lo cual es una señal relevante”.

En la misma línea, Carlos Guayara, cofundador de la app de inversiones Trii, señala que este 0% “significa que el costo de la vida nos dio una tregua, permitiendo que el presupuesto familiar respire. Pero el promedio cero no significa precios congelados; lo que hubo fue un ‘tira y afloja’ entre industrias. Para quienes invierten, esto es una señal para diversificar y elegir bien dónde poner el capital”.

Para Patricio Gana, director ejecutivo de AK Contadores, es “una muy buena noticia. Febrero no se caracteriza por niveles bajos de inflación; suele haber cambios en arriendos y tarifas de servicios. Que sea 0,0% es muy positivo mirando el contexto”.

Pese al optimismo local, los especialistas coinciden en que el panorama externo es la principal amenaza. La reciente escalada de tensión en el estrecho de Ormuz y el alza del crudo podrían revertir esta tendencia.

“Al Banco Central se le pone pesada la pista”, explica Tolosa (Vector Capital). “Por un lado no hay presiones internas, pero hay que estar con el ojo puesto en Medio Oriente. El alza del petróleo, las tarifas navieras y el dólar impactarán los costos de importación, lo que deberá ser evaluado en la reunión de política monetaria de la segunda quincena de marzo”.

Finalmente, Patricio Gana coincide en que este alivio podría ser transitorio: “puede que sea algo puntual. Con la situación en Irán y el alza del dólar, tendremos una presión inflacionaria bastante mayor en los próximos meses”.

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Equipo Prensa
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