Con una empleabilidad que alcanza el 92,4% al primer año de egreso, Administración Pública se consolida como una de las alternativas más estables y versátiles del mercado laboral. En un escenario marcado por mayores exigencias de modernización del Estado y eficiencia en la gestión, la disciplina adquiere protagonismo entre quienes buscan proyección profesional sin descuidar su vida personal.
La flexibilidad de la modalidad online —presente en diversas instituciones de educación superior— ha ampliado el acceso a la carrera, permitiendo compatibilizar estudios, trabajo y familia. Este formato responde a un perfil de estudiante que ya está inserto en el mundo laboral y que busca fortalecer competencias para asumir mayores responsabilidades en el sector público y también en el privado.
De acuerdo con cifras oficiales de MiFuturo, plataforma del Ministerio de Educación, la carrera registra un 92,4% de empleabilidad al primer año de titulación y remuneraciones promedio cercanas a $1.350.000, ubicándose entre las de mayor inserción laboral a nivel nacional.
Pablo Torres Luque, académico de la carrera de Administración Pública de la Universidad UNIACC, atribuye estas cifras a la amplitud del perfil profesional. “La alta empleabilidad —que suele superar el 90% durante el primer año de egreso— se explica por la versatilidad de la formación. El administrador público posee competencias en planificación, gestión de procesos, análisis normativo y evaluación de políticas, lo que le permite desempeñarse tanto en organismos del Estado como en el sector privado”, afirma.
El académico añade que la carrera ha evolucionado más allá de su concepción tradicional. “Hoy estudiar Administración Pública es optar por una formación estratégica para el liderazgo del siglo XXI. La enseñanza se orienta a la gestión moderna, la innovación y la creación de valor público, en un entorno que exige resultados, transparencia y eficiencia”.
Este escenario coincide con un proceso más amplio de modernización del Estado, marcado por la digitalización de servicios, mayores estándares de control y una creciente demanda ciudadana por eficiencia en la gestión pública. En ese contexto, la formación en planificación, gestión y evaluación de políticas adquiere un papel relevante en el fortalecimiento institucional.





















