Aunque la Región Metropolitana sigue liderando en volumen de resultados y oferta educativa, desde regiones comienza a consolidarse una señal clara: cada vez más estudiantes están alcanzando desempeños destacados en el acceso a la educación superior. No se trata de un fenómeno aislado, sino de una tendencia que da cuenta de cómo el acceso a preparación y la diversificación de las modalidades de estudio están ampliando las oportunidades más allá de la capital.
Esta evolución también se refleja en resultados concretos. En la última PAES, más de 3.300 estudiantes que se prepararon en CPECH —preuniversitario con más de cuatro décadas de trayectoria— superaron los 900 puntos, y cerca de 500 alcanzaron puntaje máximo, con resultados a lo largo del país y en sus modalidades presencial, online y e-learning.
“Más allá de la cifra, estos resultados evidencian que, cuando existe una estructura pedagógica sólida, con metodología, seguimiento y acompañamiento, la calidad del aprendizaje puede sostenerse sin depender del lugar donde se estudie. Esto permite que estudiantes de distintos contextos accedan a una preparación efectiva y logren resultados competitivos, independientemente de su ubicación”, sostiene Carolina Rojas Parraguez, directora académica de la institución.
Distribución territorial
Al observar la distribución de puntajes máximos nacionales de CPECH, se mantiene la concentración en la Región Metropolitana —que reúne cerca del 45% de los resultados en los registros 2025—, aunque las regiones han ido consolidando una participación cada vez más relevante.
La Región de Valparaíso representa alrededor de un 10% de los puntajes nacionales, mientras que Maule, La Araucanía y O’Higgins concentran cerca de un 6% cada una. Biobío alcanza aproximadamente un 4,5%, y regiones como Coquimbo y Magallanes bordean el 3% respectivamente. A ello se suman participaciones menores, pero significativas, en Los Ríos, Tarapacá, Arica y Parinacota, Antofagasta, Atacama y Los Lagos, configurando un mapa de alto rendimiento académico cada vez más diverso.
“Hoy, más de la mitad de los mejores puntajes proviene de regiones, lo que muestra un cambio relevante en el acceso a oportunidades. Si bien la Región Metropolitana sigue concentrando una parte importante de la oferta y los resultados, se observa un avance sostenido desde otras zonas del país. Gracias a la tecnología y a nuevas metodologías de enseñanza, la ubicación geográfica empieza a perder peso frente a la calidad del proceso formativo, permitiendo que cada vez más estudiantes fuera de la capital logren desempeños destacados”, afirma Carolina Rojas Parraguez.
Acceso y preparación: más allá de la ubicación
Uno de los factores que ayuda a explicar esta tendencia es la mayor disponibilidad de alternativas de preparación. La expansión territorial de instituciones educativas, junto con el desarrollo de formatos más flexibles, ha permitido que estudiantes de distintas regiones accedan a herramientas que antes estaban más concentradas en grandes ciudades.
En este contexto, la combinación de presencia regional y modalidades como la formación online o e-learning ha abierto nuevas posibilidades para sostener procesos de estudio, adaptándose a distintas realidades académicas y personales.
La formación online, de hecho, ha dejado de ser una alternativa secundaria para convertirse en un componente estructural del proceso educativo. Más que reemplazar la presencialidad, ha ampliado el acceso, permitiendo que estudiantes puedan prepararse desde distintos puntos del país sin necesidad de trasladarse.
Así, la conversación comienza a moverse desde el formato hacia los resultados: “Hoy la clave no está en dónde se estudia, sino en cómo se estructura el aprendizaje. No se trata de hacer más, sino de entrenar mejor, con método, acompañamiento y expectativas ajustadas a la realidad de cada estudiante”, explica Carolina Rojas Parraguez.
Esfuerzo que rindió frutos
Joaquín Olivares, estudiante de Curicó, obtuvo puntaje máximo, 1.000 puntos, en la PAES de Competencia Matemática 1 (M1). Durante el año en que preparó la prueba, además, se encontraba trabajando, por lo que optó por la modalidad online del preuniversitario CPECH.
Al referirse a su experiencia, destaca tanto la flexibilidad del formato digital como el nivel de responsabilidad que exige: “Siento que la modalidad online es más para personas que saben estudiar y realmente quieren hacerlo. Me dio más autonomía sobre la clase: si soy responsable, funciona muy bien; si no, no va a resultar”, comenta.
Actualmente, Joaquín cursa Licenciatura en Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su experiencia refleja cómo las modalidades más flexibles pueden transformarse en una herramienta concreta para avanzar hacia la educación superior, incluso en contextos donde compatibilizar estudio y trabajo es parte del desafío.





















