Diciembre es, cada año, uno de los meses de mayor presión financiera para los hogares chilenos. Regalos, cenas festivas, actividades sociales, viajes y compras de última hora elevan considerablemente el gasto familiar, muchas veces por sobre la capacidad real de ingreso. Pese a este escenario, la disposición de los consumidores a participar de las celebraciones se mantiene alta: según la más reciente encuesta de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), un 88% de las personas planea comprar regalos esta Navidad, con un gasto promedio estimado de $124.000, equivalente a siete regalos por persona, y un monto por obsequio que bordea los $17.000.
En este contexto, Verena Yáñez, académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), advierte que las familias suelen repetir una serie de errores que afectan su estabilidad financiera en el corto y mediano plazo. Entre ellos destaca “la falta de planificación previa, el uso indiscriminado del crédito, la poca comparación de precios, la preferencia por regalos costosos y la tendencia al consumo impulsivo, elementos que terminan por comprometer gastos esenciales del mes siguiente y aumentar el riesgo de sobreendeudamiento”.
Para Yáñez, uno de los problemas más extendidos es no elaborar un presupuesto específico para las celebraciones. Esto impide determinar cuánto se puede destinar a regalos, decoración y alimentación sin poner en riesgo obligaciones críticas del hogar. A ello se suma el no aprovechar descuentos y ofertas, lo que provoca compras a sobreprecio en periodos de alta demanda.
Otro error frecuente es el uso excesivo de tarjetas de crédito, muchas veces sin evaluar el costo total del endeudamiento. “Cuando las compras se financian sin un análisis previo, se generan compromisos de largo plazo que afectan directamente la liquidez de los primeros meses del año”, señala.
Cómo organizar diciembre sin desequilibrar el presupuesto del verano
La académica propone una serie de estrategias prácticas para enfrentar las compras festivas sin afectar la estabilidad económica posterior:
- Establecer un presupuesto máximo, realista y acorde al ingreso familiar, diferenciando entre gastos esenciales y festivos.
- Evitar gastos innecesarios y priorizar obligaciones antes que actividades de consumo.
- Comparar precios entre supermercados, ferias, carnicerías y plataformas digitales, ya que los valores pueden variar significativamente.
- Optar por regalos colaborativos o amigo secreto, que reducen el número y costo total de obsequios.
- Planificar viajes y salidas con anticipación, aprovechando ofertas de temporada baja.
- Usar solo una tarjeta de crédito, con responsabilidad, y evitar los créditos de consumo por sus altas tasas de interés.
Estas medidas, explica Yáñez, permiten “mantener el consumo dentro de límites saludables y evitar que el entusiasmo de diciembre se convierta en problemas financieros durante el verano”.
La especialista también enfatiza que la planificación anticipada es fundamental para que las familias vivan las celebraciones con mayor tranquilidad. Elaborar un presupuesto previo ayuda a visualizar ingresos reales, gastos obligatorios y el monto máximo disponible para celebraciones. Esto reduce decisiones impulsivas y disminuye el riesgo de caer en el sobreendeudamiento.
Adicionalmente, el uso constante de herramientas como registros de gasto, aplicaciones digitales o planillas permite monitorear el comportamiento financiero diario, detectar excesos a tiempo y corregir desviaciones antes de que escalen.
Finalmente, la especialista destaca el rol del ahorro programado, una de las estrategias más efectivas para diciembre. “Separar pequeñas cantidades de dinero durante el año genera un fondo exclusivo para los gastos festivos, evita recurrir al crédito y fortalece la sensación de control financiero”.





















