El 14 de marzo de conmemora en nuestro país el Día Nacional contra el Ciberacoso, fecha que estableció el Ministerio de Educación en 2019 para generar conciencia sobre el hostigamiento que sufren niños y jóvenes en redes sociales e internet. Según datos de la Radiografía Digital 2025, uno de cada dos adolescentes ha experimentado en Chile alguna forma de ciberacoso, mientras que a nivel mundial se habla de un 72%, situación crítica considerando las huellas que deja esta realidad en la salud mental y el desarrollo emocional, al erosionar la confianza, el rendimiento académico y la vida misma. 

El ciberacoso se ve agravado por la fuerte penetración del celular en jóvenes y niños, sin mayor regulación parental, viéndose expuestos a otras situaciones nocivas a partir de llamadas fraudulentas, noticias falsas o incluso desafíos en redes sociales que generalmente los exponen a situaciones peligrosas.

El ciberacoso genera ansiedad, depresión, baja autoestima, insomnio y otros males que afectan la vida personal y académica, llegando en algunos casos extremos al suicido. En Chile, la Ley 20.536 lo cataloga como violencia escolar, la cual generalmente nace en el aula y se extiende fuera de ella en la vida privada, provocando un contexto de acoso permanente. Es por ello que el escenario escolar es clave para prevenir y atender este tipo de casos. 

Es importante impulsar la alfabetización digital para que los jóvenes puedan convivir en este ambiente, pero también aprender en torno a privacidad y uso responsable de tecnologías con el objetivo de estar alerta sobre los peligros que existen en la red. Si bien se han impulsado distintas iniciativas en las aulas del país, el ciberacoso es una realidad patente, por lo cual es clave la integración de la familia como apoyo y ejemplo de comportamiento, tanto en la vida diaria como en sus propias interacciones en redes. 

La alfabetización digital no es un desafío solamente tecnológico sino también emocional, ético y en valores. Es importante enseñar en torno al autocuidado, aprender a gestionar perfiles privados, no compartir datos personales sensibles, educar sobre condiciones de seguridad y el bloqueo de mensajes hostiles, así como no responder provocaciones y, sobre todo, contar con el apoyo familiar y de la comunidad educativa.

Se debe considerar que el ciberacoso no es “un problema de internet” sino un reflejo de la sociedad actual, por lo cual es importante profundizar en la convivencia educativa, donde la nueva ley que prohíbe el uso de celulares en el aula debería tener impactos positivos en la mejora de la convivencia.

La tecnología abre una serie de posibilidades, pero es finalmente la educación la que nos permite aprovecharlas. Esta, no debe ser una herramienta para herir a otros, sino, para compartir y colaborar, por lo cual es importante educar al respecto aprovechando el potencial pedagógico de las redes, logrando una convivencia digital sana y respetuosa entre los estudiantes y no generar un espacio de agobio.  

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Equipo Prensa
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